<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868</id><updated>2012-01-10T17:25:47.203-08:00</updated><title type='text'>Memorias de un Hombre Penoso</title><subtitle type='html'>En este blog quiero ir escribiendo poco a poco unas tiras de humor absurdo que giran en torno a la vida de un hombre, Juan Fernández, que se autocalifica como penoso por la vida que ha llevado. Esta idea lleva tiempo en mi cabeza, y ya es hora de que salga a la luz. Espero que guste, si es que alguien lo lee.....
Un consejo: empezad a leer desde la Introducción, si no se pierde el hilo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>28</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-8141503497366230896</id><published>2009-09-09T07:16:00.000-07:00</published><updated>2009-09-09T07:38:27.402-07:00</updated><title type='text'>28. La Primera Cita Con Isabelita</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;    En septiembre de 1982, con diez años, Juanito tuvo su primera cita con Isabelita, su eterna amada. A él le hubiese gustado que aquel encuentro se hubiese producido fruto de su valentía y confianza en sí mismo, diciéndole alto y claro “&lt;em&gt;Isabelita, ¿qué haces el sábado por la tarde? Hay un cojín en mi cuarto que lleva tu nombre escrito&lt;/em&gt;”. Pero no fue así. Aquel primer encuentro a solas se produjo gracias a su madre. Concha llevaba un tiempo con ganas de tener una amiga más cercana, alguien con quien compartir confidencias, recetas y cuchicheos. Y un día, a la salida del colegio, se fijó en Margari, la madre de Isabelita. Así que, ni corta ni perezosa, Concha se acercó a ella y le dio conversación, y no tardó ni diez minutos en invitarla el sábado siguiente a tomar café en su casa. Margari, que conocía a Concha de oídas, se temía que aquello fuese una encerrona de la number one para que acabara comprándole el último lote de tuppers, pero no era esa la intención de Concha, por extraño que pareciese. Margari le dijo, eso sí, que tenía que llevar a Isabelita con ella, ya que su marido los sábados por la tarde se iba al bingo, y no podía dejar a la cría sola en casa, claro. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;    Cuando el viernes por la noche, mientras veían el Un, Dos, Tres, le dijo Concha a su hijo que el sábado iba a venir Isabelita a pasar la tarde con él, Juanito sufrió una especie de colapso emocional que casi le lleva a Urgencias. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Claro, imagínese cómo me afectó aquello. Isabelita era mi amor platónico. Estaba acostumbrado a tratarla en el colegio, pero ese sábado iba a tener un bis a bis con ella. Al menos dos o tres horas mi amada y yo a solas, tomando Cola Cao y galletas. Aquello me dio un pánico escénico digno de un cantante de ópera primerizo. ¿De qué iba a hablar con ella tanto tiempo? Yo estaba acostumbrado a hacerle comentarios en clase, del tipo “Mira, al profe se le ve el culo”, o bien, “¿Quieres regaliz?... Toma”. Pero poco más. ¡No tenía ni idea de qué podíamos hacer tanto tiempo en mi cuarto! Así que lo primero que se me ocurrió fue implorarle a mi madre para que no me hiciese pasar por ese mal trago, pero me ignoró completamente, y me dijo que ya era hora de que madurara. La verdad es que tenía razón, pero esas horas previas al primer encuentro, se me hicieron eternas.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;        Ese día Juanito se frotó más que nunca en la ducha; no quería que ninguna parte de su cuerpo quedara sin limpiar. Acabó con el bote de colonia y hasta se untó el desodorante de su madre. Bebió como diez vasos de agua durante el almuerzo, estiró el cuello como un condenado al garrote vil, tragó saliva innumerables veces y hasta se leyó el periódico del día para tener temas de conversación. Fue al váter en ocho ocasiones, más por nervios que porque se lo pidiera su aparato digestivo. Vomitó tres veces y tuvo más escalofríos que un soldado americano a punto de desembarcar en Normandía. Y entonces llegó la hora: a las seis de la tarde, sonó el timbre de la puerta. Ya no había marcha atrás. Era la hora de enfrentarse a sus miedos.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mi madre abrió la puerta y aparecieron Isabelita y su madre. Isabelita tenía cara de pocos amigos; tenía la mitad de la boca torcida para arriba, en clara actitud despreciativa. Su madre aclaró que su comportamiento se debía a que esa tarde salía en Tocata su cantante preferido, pero mi madre le dijo que no pasaba nada, que cuando fuera a salir encendían la tele y así podría verlo, y entonces ella cambió su gesto y volvió a ser la dulce Isabelita que conocía del colegio. Pero entonces mi madre nos empujó a mi cuarto, nos llevó Cola Cao y galletas, y cerró la puerta diciendo: “&lt;/em&gt;Os cierro la puerta, que nosotros vamos a hablar de cosas de mayores&lt;em&gt;”. Entonces miré a Isabelita de reojo y vi en ella un gesto parecido al de un presidiario que acaba de llegar a su nueva celda. Se quedó quieta mirando cada rincón de mi cuarto, y cuando ya no había más detalle que mirar, me clavó su mirada azul en mis ojos y me dijo: “&lt;/em&gt;¿Y ahora qué hacemos&lt;em&gt;?”. Así que nos sentamos los dos sobre el borde de la cama, en silencio, y sin saber qué hacer y qué decir. Después de media hora así, le pregunté: “&lt;/em&gt;¿Quieres jugar a Juegos Reunidos Geyper&lt;em&gt;?”. Pero me contestó con un seco y dulce “&lt;/em&gt;No&lt;em&gt;”. Por dentro, yo no paraba de pensar por qué a mí me pasaban estas cosas. Batalla, que presenciaba la escena desde el rincón de mi cuarto, me miraba con gesto de resignación perril. No sabía por qué, pero no me salía ninguna palabra de la boca. En media hora sólo pude decirle: “&lt;/em&gt;¿Te acuerdas de que al profe se le veía el culo?&lt;em&gt;”. Y también: “&lt;/em&gt;¿Quieres regaliz?... Toma&lt;em&gt;”.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo no entendía nada. Odiaba a Pepito con toda mi alma, pero no tenía ningún problema de comunicación con él; podía estar horas hablando de cualquier cosa, y lo mismo con Salvadorcito, pero estaba ante mi primer amor coetáneo y estaba desaprovechando aquella oportunidad propia de un regalo de los dioses.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;    Mientras esto ocurría, en la sala de estar Concha y Margari hablaban de cosas de madres. Concha se sinceró con ella y le contó cómo se encontraba anímicamente desde que enviudó, pero no dudó en soltar dos o tres chistes de cosecha propia para que su nueva amiga no pensara que un funeral era más divertido que tomar café con ella. Hablaron de sus series preferidas, de lo guapo que era Imanol Arias, de cómo hacer croquetas más consistentes, de la Guerra de las Malvinas, de las casualidades de la vida y de lo duraderas que son las fiambreras Tupperware… Esto último se le escapó a Concha, por más que se prometió a ella misma que no mezclaría asuntos profesionales con su nueva amistad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;    Transcurridas dos horas, y después de haber visto a Miguel Bosé en Tocata, los niños aún seguían en el cuarto de Juanito. &lt;em&gt;“¿Te ha gustado?&lt;/em&gt;”, le preguntó el niño a Isabelita. Y ella respondió: “&lt;em&gt;Sí, mucho&lt;/em&gt;”. Juan sabía que su amada se derretía con los quesitos de La Vaca Que Se Descojona, así que le había dado dos, para que así la niña tuviese un buen recuerdo de su estancia en su cuarto. La tarde estuvo lleno de momentos agridulces para Juanito. Por un lado, la alegría de compartir con ella su primera tarde juntos; por otro, la vergüenza que pasó cuando a Batalla le dio por agarrarse a la pierna de Isabelita y hacer movimientos púbicos impúdicos. En ese tiempo apenas hablaron entre ellos, pero rompieron ese muro temeroso de la primera vez. A partir de entonces, todo podía cambiar en su relación. Quizás no tendría consecuencias inmediatas, pero sí a posteriori.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;    A las 8:15 de la tarde, Margari e Isabelita se despedían de la casa de los Fernández cargando con el último lote de Tupperwares. De verdad que lo intentó Concha, de verdad; pero le fue imposible evitar venderle ese último lote recién llegado de fábrica.&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;BATALLA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo sólo quería hacerle ver a Juanito qué era lo que tenía que hacer.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-8141503497366230896?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/8141503497366230896/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=8141503497366230896' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/8141503497366230896'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/8141503497366230896'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2009/09/28-la-primera-cita-con-isabelita.html' title='28. La Primera Cita Con Isabelita'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-1569610262385233509</id><published>2009-01-30T15:57:00.000-08:00</published><updated>2009-09-09T07:16:14.822-07:00</updated><title type='text'>27. La Aparición De Antonio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/SYOVtO7c4zI/AAAAAAAAAAs/YzxY1k6-_BA/s1600-h/Copia+de+Copia+de+Edificio+Gran+VÃ&amp;shy;a.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297242191051940658" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 206px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/SYOVtO7c4zI/AAAAAAAAAAs/YzxY1k6-_BA/s320/Copia+de+Copia+de+Edificio+Gran+V%C3%ADa.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de julio de 1982 el pequeño niño gordito Juan cumplió 9 años. En el cine de verano lo celebraron con cierta desgana: regalaron regaliz y gusanitos a cada espectador, y en el intermedio le cantaron todos el cumpleaños feliz. La película elegida fue SUPERMAN; escogida oficiosamente para elevar la autoestima del pequeño, la cual andaba bastante baja aquel verano. Concha y su hijo volvieron a casa dando un paseo por la acogedora noche de verano de Chamberí. Las terrazas estaban animadas, y los coches pasaban de un lado a otro buscando diversión y alevosía. A la mañana siguiente Juanito se despertó y vio una nota de su madre: “Juanito, he tenido que salir. Llegaré por la noche. La del Segundo A te traerá la comida. No seas malo”. Con nueve años el chico ya sabía estar en casa solo. Incluso le gustaba. Podía comer todas las tostadas que quisiera y correr desnudo por los pasillos. Esa mañana se la pasó tumbado en el sofá mientras su perro Batalla le miraba preguntándose por qué a él le tocó ser él. Y entonces, mientras ojeaba un Mortadelo y Filemón, notó que no estaba solo en esa casa. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Efectivamente. Yo estaba leyendo un tebeo y de repente noté como frío. La ventana estaba abierta, así que me levanté a cerrarla y cuando me giré para volver al sofá, de repente veo allí sentado a…¡mi padre! Bueno, a su espíritu. Pensé que sería una ilusión óptica, pero el fantasma no desaparecía, y empezó a mirarme de arriba a abajo. “&lt;/em&gt;Juanito, dile a tu madre que no te dé tanto de comer, que estás muy gordo&lt;em&gt;”. Le recriminé que lo primero que hizo al verme fuera insultarme, y me dijo que era una crítica constructiva, y que se reía conmigo, no de mí. Me dijo después que me sentara a su lado, que no mordía. Yo le hice caso porque se trataba de mi padre, si llega a ser el espíritu de un desconocido hubiese salido corriendo como un descosido, claro. Le pregunté que qué estaba haciendo por aquí, y me dijo esto: “&lt;/em&gt;Niño, he venido para que le digas a tu madre que venda mi colección de sellos, que vale una pasta gansa&lt;em&gt;”. Yo le dije que había estado a punto de tirarla dos veces, y que yo se lo impedí&lt;/em&gt;. “Por eso, Juanito. Que lo venda, y así tenéis dinerito para algún capricho. Me gusta la tortilla de mi Tío Manolo&lt;em&gt;.” Lo de la tortilla es porque los espíritus hablan así, de esa forma inconexa, ya sabes.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Durante la mañana estuvimos hablando de muchas cosas. Piensa que él se murió siendo yo bebé, y teníamos que ponernos al día. Mis primeras palabras, mis primeras decepciones, mis primeros traumas… Cansados de estar encerrados en casa decidimos dar un paseo, y así él recordaba las calles que tanto tuvo que recorrer en sus primeros años en Correos. Nos acercamos a la oficina de Guzmán El Bueno para ver a sus antiguos compañeros. Se lo pasó de lo lindo escondiéndoles las cosas, y dijo de ellos que todos estaban más gordos, pero que lo decía como crítica constructiva. Después fuimos a tomar un helado, y yo me tomé el suyo, ya que un fantasma no puede dar lengüetazos. Entonces se me ocurrió pedirle que me llevara a la Gran Vía, para comer juntos en la nueva hamburguesería que había abierto: ¡el primer McDonald de España! Cogimos el metro de Chamberí y nos fuimos hasta la parada de Gran Vía. Él no pagó billete, claro, pero se divirtió mucho dando pellizcos en el culo a las chicas guapas que abarrotaban los vagones.&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fuimos bajando por esta calle que tanto me gusta hasta llegar a la hamburguesería. Pedimos dos Mc hamburguesas, pero mi padre no llevaba dinero encima y tuve que pedirle dinero a una señora que estaba allí. Le dije que mi madre se lo devolvería en tuppers, y me pidió mis datos y mi dirección para poder ir a por ellos. Era la hora de comer, y Susana fue a mi casa a llevarme la comida, y al ver que no abría la puerta pues entró ella con su juego de llaves. Yo le dejé una nota que decía: “&lt;/em&gt;Susana, he ido a dar un paseo con el espíritu de mi padre&lt;em&gt;”. Así que llamó a mi madre muy angustiada, pues pensaba que yo estaba loco del todo. Después de la comilona fuimos al cine y nos vimos una peli de Paul Newman. Él tampoco pagó, claro. De hecho, se sentó encima de una señora que estaba a mi lado, pero ella no notó nada, porque los espíritus son transparentes y no pesan, y sólo los pueden ver aquellos que son elegidos por el mismo espíritu. Después nos sentamos en la Plaza de España y nos entretuvimos mirando a la gente rara y poniéndoles motes. Entonces mi padre le preguntó a uno la hora y antes de salir corriendo muerto de miedo le dijo que eran las siete y media. Y le entró la prisa: “&lt;/em&gt;¡Juanito, qué tarde! Me tengo que ir ya que allí arriba hay toque de queda y el que llegue tarde tiene que pasar la noche en el purgatorio. No sabes cómo se las gastan ahí arriba&lt;em&gt;.” Entonces me puse a llorar y le dije que por favor, por favor, que antes de irse me ayudara con una cosita. Y mientras íbamos en el metro, le fui explicando que necesitaba que le diese un susto a mi enemigo Pepito. Le expliqué toda la historia y me dijo que vale, que me ayudaría porque ese Pepito era un niño de lo más malo y tonto.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Al llegar a mi calle, llamé a Pepito por el telefonillo, y le dije que se bajara.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;PEPITO&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Yo me bajé, porque ese día tenía ganas de meterme con él. Y entonces le vi con una sonrisita un tanto sospechosa. “&lt;/em&gt;¿De qué se reirá Bellota Gorda&lt;em&gt;?”, me pregunté. Y entonces empezaron a ocurrir cosas de lo más extrañas.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Entonces le dije a mi padre que cogiera un montón de piedrecitas y tierra y se las echara por dentro de los calzoncillos. Y mientras yo distraía a Pepito contándole una tontería, mi padre hizo lo que le pedí. Entonces se le cambió la cara al tonto de Pepito y de repente empezó a llorar y a andar con las piernas abiertas, mientras no paraba de gritar “&lt;/em&gt;¡mamaaaaaaá, mamaaaaaaá&lt;em&gt;!”. Y justo en ese momento pasó por delante Isabelita, nuestra amada, y le dije al oído: “&lt;/em&gt;Pues eso, guapa, que Pepito se ha hecho caca&lt;em&gt;”. Mi padre, entonces, aprovechó e hizo un mutis por el foro, no sin antes recordarme que le dijera a mi madre lo de su colección de sellos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando Juanito subió a su casa, su madre encolerizó. Le dijo que qué era eso de escaparse y que qué era eso de decir que se iba de paseo con el espíritu de su padre, que eso no era de recibo y que era menester que no fuera un niño tan embustero. El niño aceptó la regañina, y se olvidó por completo del encargo que le había hecho su padre. Al rato, apareció en la casa la señora que le había pagado las hamburguesas. Al pedirle un par de tuppers como pago, Concha le dijo que nanai, pero a cambio le entregaba una bonita colección de sellos perteneciente a su difunto marido. La señora se fue a regañadientes, hasta que llegó a su casa y le mostró la colección a su esposo, que era coleccionista y experto en sellos. Al verano siguiente, el matrimonio pasó un mes de crucero por el Caribe, mientras el espíritu de Antonio, ahí arriba, se tiraba de los pelos y maldecía la torpeza de su hijo. &lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-1569610262385233509?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/1569610262385233509/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=1569610262385233509' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/1569610262385233509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/1569610262385233509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2009/01/la-aparicion-de-antonio.html' title='27. La Aparición De Antonio'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/SYOVtO7c4zI/AAAAAAAAAAs/YzxY1k6-_BA/s72-c/Copia+de+Copia+de+Edificio+Gran+V%C3%ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-4859934169128884092</id><published>2008-12-03T07:21:00.000-08:00</published><updated>2009-09-09T07:15:49.596-07:00</updated><title type='text'>26. Contemplando A Quevedo</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/STanGruflxI/AAAAAAAAAAc/f91ZOuF96ss/s1600-h/Copia+de+Estatua+Quevedo.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275587746769901330" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/STanGruflxI/AAAAAAAAAAc/f91ZOuF96ss/s320/Copia+de+Estatua+Quevedo.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de sábado, en junio de 1982, Juan se encontraba con Batalla en plena Glorieta de Quevedo, y observaba con curiosidad el monumento dedicado a tal insigne literato español. Lo miraba, y se preguntaba qué había hecho ese hombre para que le hubiesen puesto una escultura en lo alto de esa columna. Lo miraba, y le entraban ganas de ser él, con esas vestimentas, esa media melena al viento, esas gafas redondas y mirando como a la Gran Vía con gran interés. El único inconveniente que veía Juan era las moscas y las palomas, que se posaban sobre el poeta y no era capaz de quitárselas de en medio, porque claro, era una estatua hecha de piedra, y no se podía mover. El pequeño Juanito decidió comprarse unas pipas, sentarse en un banco y observar a Quevedo durante varias horas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;El hombre del supermercado de enfrente se le acercó, al cabo de dos horas, por si al niño le pasaba algo, pero le respondió que no, que estaba bien y que por favor no le interrumpiese más, que quería seguir mirando a Don Quevedo. Batalla también se preguntaba qué narices hacía el niño ahí tan quieto, con lo a gusto que estaría él viendo Sábadabada. La Glorieta de Quevedo es muy agradable, como todo Chamberí. Allí se cruzan las calle San Bernardo y Fuencarral, y muy cerca se encuentran los cines y comercios que dan tanta vida a la zona. Pero Juanito sólo tenía ojos para la estatua de Quevedo. De vez en cuando se levantaba del banco e imitaba el gesto del poeta, y luego volvía a sentarse. Y Batalla le miraba con resignación perril. Hasta que de repente aparece un hombre joven en chándal, con aspecto de extranjero. Se sienta junto al pequeño y lanza un profundo suspiro. Al ver que Juanito no se inmuta, vuelve a lanzar un suspiro, si cabe más fuerte y profundo; y comienza a hablar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;EXTRANJERO&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Hola pequeño, ¿qué hace un tío como tú ahí sentado? ¿Qué tienes, veinte, veintiún años? Como verás no hablo bien tu idioma, soy alemán, pero mi tata era española, y algo se me pegó. Me cantaba coplas y recitaba poemas. ¡A cien cañones por banda viento en popa a toda vela….! Y ya no recuerdo más. Veo que no haces más que mirar al hombre de la estatua. Creo que es Quevedo. No conozco su aspecto, pero lo he deducido: no tiene sentido que esta glorieta se llame Quevedo y luego pongan una estatua de Garcilaso de la Vega, ¿no? &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Te preguntarás qué hace un alemán aquí. Resulta que soy futbolista. ¿No me reconoces? ¿No? Mi selección jugó anoche un partido en el Molinón, en Gijón, por el Mundial, ya sabes. Y pronto jugaremos la final en el Bernabéu…. ¡Gran estadio, sí! Es un orgullo ser futbolista y jugar en un gran estadio. Te aseguro, chaval, que se te pone la piel de gallina. Cuando sales al césped, con esas gradas llenas de aficionados, te sientes el hombre más feliz de la tierra, y te alegras de no haber elegido otra profesión, excepto astronauta, claro. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Te preguntarás qué hace un futbolista alemán aquí sentado, sobre todo teniendo partido dentro de pocos días. ¿No te lo preguntas? El caso es que estoy aquí porque la conciencia me corroe. Sabes que ayer mi equipo empató, ¿no? ¿No lo sabes? Pues empató, y no precisamente porque el partido estuviese igualado. Fue porque…. porque así se decidió con anterioridad. Sí, chaval, así es. Y te aseguro que me cuesta reconocerlo. El empate beneficiaba a ambos equipos, y antes que arriesgarnos, se decidió acabar en tablas, y así todos contentos…. Pero ahora que el partido acabó, en mi cabeza sólo hay sitio para un recuerdo, el de una jugada que protagonicé yo. Estaba en mitad del campo y llegó el balón a mis pies, miré a la portería contraria y me di cuenta de que sólo tenía a un defensa delante mía. Inicié una carrera y todos los jugadores empezaron a seguirme. El defensa me miraba con ojos abiertos, el portero contrario también, así que me acordé del acuerdo del empate. Miré a mi entrenador, y éste me hizo un gesto como rajándose el cuello. Sí, chico, claramente me decía que si metía ese gol yo era hombre muerto. Así que seguí adelante, pero queriendo tiré muy mal y la pelota salió desviada. Anímicamente me sentí fatal. ¡Soy futbolista! Ich bin ein Fußballspieler!!, y mi labor es meter goles, no fallarlos queriendo. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;Por eso, chaval, te digo que en la vida tienes que guiarte por tus sentimientos, y por lo que dicte tu conciencia. Quizás de haber metido ese gol ahora estaría muerto, pero no creo. Seguramente ahora sería un héroe en mi país, y seguramente mi entrenador exageraba. Al fin y al cabo, sólo quedaban cinco minutos, más lo que alargara el árbitro, claro.&lt;br /&gt;Bueno tío, te dejo ya. Veo que sigues mirando la estatua. ¿Tanto te gusta? ¿Sí? ¿Eres descendiente de Quevedo o algo así? Oye, que siento que la selección española haya fracasado en vuestro mundial. Siendo la anfitriona jode aun más. Y que sepas que me gusta el Naranjito. He comprado varios peluches Naranjitos para mis sobrinos.&lt;/em&gt; &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;El futbolista alemán se fue, y Juanito se quedó hasta las tres de la tarde ahí sentado y mirando la estatua del ilustre poeta. Y fue así porque Batalla, harto de tanta contemplación, fue a buscar a Concha para que fuera a sacar de allí al bueno de Juanito, el cual se fue resignado recitando en alto…. “&lt;em&gt;¿Y tú me lo preguntas? ¡Poesía eres tú!"&lt;/em&gt;. Obviamente ese poema no es de Quevedo, pero Juanito lo recitó porque era el único que se sabía.&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-4859934169128884092?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/4859934169128884092/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=4859934169128884092' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/4859934169128884092'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/4859934169128884092'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2008/12/contemplando-quevedo.html' title='26. Contemplando A Quevedo'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/STanGruflxI/AAAAAAAAAAc/f91ZOuF96ss/s72-c/Copia+de+Estatua+Quevedo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-4549144046285620087</id><published>2008-02-22T03:35:00.000-08:00</published><updated>2009-09-09T07:14:37.974-07:00</updated><title type='text'>25. La Odisea de Juanito</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/R_0BqpJ5e9I/AAAAAAAAAAU/6uwIK0mtFq0/s1600-h/IMG_1003.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187304177914182610" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/R_0BqpJ5e9I/AAAAAAAAAAU/6uwIK0mtFq0/s320/IMG_1003.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Juan nos cuenta una anécdota de su infancia que supuso un paso adelante en su maduración como persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Cuando tenía 9 años, yo tenía bien delimitada la zona por la que podía andar libremente sin la compañía de un adulto. Mi espacio vital delimitaba con el Parque de Santander al este y con la plaza de Quevedo al oeste; y con Bravo Murillo al norte y Guzmán el Bueno al sur. Más allá de esta zona era territorio comanche, estaba prohibida mi presencia sin la compañía de una persona responsable.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;En la Navidad de 1982, me encontraba en el portal de mi edificio con Salvadorcito y con el inefable Pepito. Pepito y yo seguíamos manteniendo esa relación de ardor-odio. Si él decía blanco, yo negro; si él tomaba Danone, yo Yoplait. Y así en todo. En lo único en lo que coincidíamos era en el amor que sentíamos por Isabelita. Sin embargo, sus sentimientos eran más oscuros y abruptos. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El caso es que estábamos en el portal y Salvadorcito mencionó que hay que ver lo bueno que están los pestiños que su madre trae de esa confitería de la Carrera de San Jerónimo, cerca de Sol, y a los tres se nos hizo la boca agua. Entonces Pepito dijo que si tantas ganas teníamos, que por qué no íbamos hacia esa tienda y nos comíamos unos cuantos. Cuando dijo aquello fue como si hubiese dicho que por qué no íbamos a Krypton en busca de kryptonita. Pero miré a Pepito y mantenía su mirada de cuervo en actitud retadora. La palabra miedica permanecía en su boca esperando a que yo me negara para soltarla como a una rata en celo, pero no iba a ser yo quien le diese el placer a semejante víbora. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Salvadorcito estaba reacio a emprender la odisea, aunque se mostró colaborador a la hora de planificar el recorrido. Yo sabía llegar desde nuestra calle hasta el final de Fuencarral, porque en ese punto están esas tetonas colgadas en el muro de un edificio. A su vez, Pepito sabía llegar desde Gran Vía a Callao, porque a menudo acompañaba a su madre de compras por esa zona; y Salvadorcito sabía ir desde Callao hasta la confitería, porque allí cerca vivía una tía suya. Y así fue como iniciamos la odisea, con diez pesetas en el bolsillo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Iniciamos el camino los tres; la conversación era agradable. Hablamos de los click de Playmobil y de lo mucho que deseábamos hacernos con el barco pirata. Nuestras pequeñas piernas iban dando largos pasos camino del pestiño bendito que nos hacía la boca agua. Al llegar a la Glorieta de Bilbao, Salvadorcito se paró en seco, y nos dijo tajantemente que de ahí no pasaba. No sé si fue miedo escénico o un acto de madurez infantil, pero su decisión fue respetada por nosotros. Le prometimos guardarle un par de pestiños con la única condición de que no dijera nada a nuestras respectivas madres. Pepito y yo nos miramos, y aunque el miedo iba entrando en nuestras venas poco a poco, decidimos seguir sin la compañía de Salvadorcito.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Al llegar al final de Fuencarral vimos a las tetonas de aquel edificio. Mi preferida era la cuarta. Le llamaba Asunción, pero eso jamás se lo conté a nadie. A patir de ese momento, estaba en manos de Pepito, que era quien sabía andar por Gran Vía. Fue toda una experiencia caminar por aquella gran calle sin estar agarrado a la mano de mi madre. Y fue duro pensar que mi bienestar dependía en ese momento de mi gran enemigo. Si le hubiese dado por correr y esconderse, me habría dado un ataque de pánico en ese mismo momento. Me habría tirado al suelo para patalear y ponerme a gritar: "¡¡Mamaaaaaaaaaaaaaá!!". Pero Pepito se comportó por una vez como un caballero. Por muy grande que fuese nuestra disputa, había en aquella misión un hermanamiento coyuntural; si alguno de los dos cedía, derrotábamos los dos. Y fruto de semejante situación ocurrió un hecho inesperado: Pepito, al paso por el cine Avenida, cogió mi mano izquierda para ir juntos cogidos de la mano, mostrando así el afán por llegar al final de nuestra meta. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Minutos más tarde ya íbamos por la calle de Preciados. Fue el momento más duro, pues estaba abarrotada de gente, señoras que salían de Galerías Preciados, de los pequeños comercios, transeúntes, el hombre del cartel de "Compro Oro", los tirititeros, los guiris despistados, los carteristas.... Todo un sinfín de espectros, desconocidos que nos empujaban, apabullaban; y cual Hansel y Gretel, nos adentrábamos en el caos de la urbe, del delirio comercial de la calle más apabullante del centro de Madrid. Llegamos a la plaza del Sol como río que desemboca en el mar. Si cabe más gente aún, pero nuestro destino estaba aún más cerca. Ya casi olíamos a pestiños, y aquella confitería estaba a tiro de piedra. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;En ese mismo momento, en Chamberí, estaba ocurriendo el detonante de toda esta historia. Mi madre se cruzó con Salvadorcito, y se extrañó de no verme con él, así que le preguntó que dónde me encontraba. Mi amigo de inmediato se puso rojo como un tomate, lo cual hizo sospechar a mi madre sobremanera. Oliéndose que algo malo ocurría, y ante la pasividad de Salvadorcito, mi madre optó por mostrar la fiera que esconde dentro, hasta el punto de hacer expeler al niño todo su orín contenido durante horas, y claro, confesó. Y mi madre cogió el primer taxi que se cruzó en busca de su hijito descaminado.&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Nada más pisar la Carrera de San Jerónimo, una voz familiar se hizo notar. "¡Sobrino, sobrino!" ¡Era mi tío Rogelio! "¿Qué haces aquí, tío?" "¿Y tú, sobrino?" "Yo pregunté primero", le dije con chulería. Y me confesó que estaba haciendo guardia, pues por ahí cerca vivía su amada, la casada con el banquero.... Desanimado al no haber visto a esa mujer, nos llevó a la confitería, nos compró medio kilo de pestiños a cada uno y salimos de la tienda contentos y sonrientes..... Parecía el final feliz de nuestra odisea, pero en es emomento sonó un claxon y un grito escandaloso. Era mi madre, con todo el ímpetu adquirido por su condición de tupperwoman, energumenecida al comprobar que efectivamente me había escapado sin su permiso. Y fue entonces cuando mi tío Rogelio me sorprendió por primera vez. Con su aspecto de portero de la Sala Carabanchel, salió en mi defensa, diciendo que fue él quien nos trajo aquí, y que la culpa fue suya por no haberla avisado. La intención fue buena, pero ella no le creyó, porque mi tía Angustias le había avisado que si miraba para arriba mientras hablaba es porque mentía, y eso hizo. Todo el mundo se llevó un castigo: yo estuve mes y medio sin salir los sábados por la tarde, Pepito se quedó sin natillas durante seis meses y mi tío Rogelio tuvo que encargarse de lavar los platos durante un mes. Así es la ley cuando quiere ganarse el respeto....&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-4549144046285620087?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/4549144046285620087/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=4549144046285620087' title='18 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/4549144046285620087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/4549144046285620087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2008/02/la-odisea-de-juanito.html' title='25. La Odisea de Juanito'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/R_0BqpJ5e9I/AAAAAAAAAAU/6uwIK0mtFq0/s72-c/IMG_1003.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-4285678527233999203</id><published>2007-11-07T03:10:00.000-08:00</published><updated>2007-11-07T07:17:33.632-08:00</updated><title type='text'>24. La Llegada De Rogelio</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El día que Juanito cumplió los nueve años de existencia en su peculiar vida, en el cine de verano proyectaron "Kramer contra Kramer". El niño lloró a moco perdido, quizás por la emotividad de las lacrimógenas escenas, y también un poco por ver representado en Dustin Hoffman al padre que no pudo criarle por su pronto fallecimiento. Al finalizar la proyección, como siempre, Juanito tuvo que apagar las velas de la tarta que hicieron en su honor. Aquel año el cine se llenó, y casi todos se quedaron para saborear la tarta que por fin había dejado de hacer Doña Enriqueta, la mujer del proyeccionista, ya que le habían diagnosticado diabetes y se negaba a cocinar algo que no pudiera comer, cosa que agradecieron todos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero el pequeño Juan llegó cabizbajo a casa. Batalla le preguntó que qué narices le ocurría, pero él no respondió, porque era lo suficientemente mayor como para comprender que no es de cuerdos mantener conversaciones con los perros. Juan nos explica qué le ocurría esa noche.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Aquella película me conmocionó. Ver a ese padre tan dispuesto por criar a su hijo a pesar de las adversidades creó en mí un hueco abismal en mi vida interior: necesitaba rellenar el vacío que dejó mi padre. El carácter de mi madre no era suficiente para insuflar en mí ese porcentaje de masculinidad que hacía falta en mi desarrollo como persona. Mi madre no tuvo novios en su viudez; estaba demasiado ocupada en mantener su puesto de number one como tuperwoman como para ir pensando en ligues y mocerías.... Tampoco pensó en mí; no quiso buscar un hombre que ejerciera de padre. Pero esa lloriquera que me entró tras ver Kramer Contra Kramer le hizo darse cuenta de que efectivamente una presencia masculina en mi casa podía ser beneficioso para mí.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;CONCHA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pensé que sí que era verdad que yo no era capaz de transmitir a mi hijo ese toque masculino que mi hijo añoraba. Así que me puse a pensar en candidatos a ocupar ese hueco. Y oiga, ese hombre no tenía por qué ocupar otros huecos, no sé si me entiende.... Podría ser un vecino, un respetable abuelo del parque, ¡incluso el cura! Pero entonces me acordé de Rogelio, mi primo de Cádiz. Hacía muchísimo tiempo que no sabía de él, pero mi tía Angustias me pidió hace años que Rogelio deseaba vivir en Madrid, aunque no tenía ni una mísera peseta, y si le recogíamos en mi casa, le ayudaría a empezar en la capital a la par que daría una compañía masculina a mi hijo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Así que escribí a mi tía Angustias invitando al primo a ocupar la habitación que estaba vacía. Recordaba al primo como un chico recatado, con aspecto pusilánime, muy poca cosa. Bien pensado, no tenía muy claro que fuese la persona adecuada para completar la educación de mi hijo, pero era el único hombre que conocía con ciertas garantías de que no acabara violándome, así que me arriesgué y me decanté por él.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Fue llamarle y dejarlo él todo para venirse a vivir a Madrid. Dejó incluso a su novia de toda la vida de Cádiz, porque decía que esa chica no iba a ser feliz en la capital, pero.... la verdad era que el auténtico amor de su vida vivía en Madrid, y él estaba dispuesto a hacer todo lo posible por conquistarla, ¡a pesar de que estaba casada con un banquero y tenía cuatro hijos! Pobre iluso.... Pero a mí eso me daba igual, siempre que aportara algún dinero a la casa y se ocupara de parte de la educación de mi hijo. El primer encargo que le hice fue su educación sexual....&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;De repente vino a vivir a casa un tío de casi treinta años, al cual no conocía ni en fotos, y al segundo día de llegar me ve sentado en el sofá de casa mientras veía a los payasos de la tele y me lanza una revista, y me dice: &lt;/em&gt;"Toma niño, échale una ojeada y aprenderás todo lo que necesitas sobre el sexo&lt;em&gt;". Era la revista Private, y venía un especial sobre "Garganta Profunda". Con los ojos más abiertos del mundo fui mirando las fotos página a página y al llegar a la 23 mi estómago no pudo más y fui directo al baño a vomitar todo lo que había cenado la noche anterior. Mi madre vio la revista que había causado mi indigestión y esa noche mi tío Rogelio durmió en la Pensión Doña Pepita. Al día siguiente volvió a casa tras suplicar a mi madre durante horas, y bajo promesa de no volver a decir, hablar, comentar, mostrar, hacer, y enseñar nada referido al sexo mientras viviera bajo sus techos. Y así fue. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-4285678527233999203?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/4285678527233999203/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=4285678527233999203' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/4285678527233999203'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/4285678527233999203'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/11/por-determinar.html' title='24. La Llegada De Rogelio'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-714198676568375039</id><published>2007-07-27T03:01:00.000-07:00</published><updated>2007-08-03T05:07:50.289-07:00</updated><title type='text'>23. El Cumpleaños De Pepito.</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A la tierna edad de ocho años, Pepito cumplió ocho años. El enemigo eterno de Juanito daba un paso más hacia la madurez y su madre quería celebrarlo con una gran fiesta en su casa. A tal evento irían niños de todos los rincones de Chamberí, incluso niños de Cuatro Caminos y del Colegio de Nuestra Señora del Buen Consejo, en cuya fachada faltaba siempre misteriosamente la "s" de la última palabra. Irían unos 20 ó 30 niños incluido Juanito, mal que le pesara al del cumpleaños.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Susana, la madre de Pepito, lo tenía todo previsto: habría refrescos, galletas, globos de colores, Sugus de Suchard y una gran piñata. Mientras tanto, en su casa, Juanito rebuznaba con impotencia ante la obligación de acudir a la fiesta de su feo vecino. Concha, como buena diplomática, sabía de la importancia de dicho evento. Mientras los niños disfrutaban de la celebración en casa del homenajeado, las madres se reunirían en su casa para celebrar una reunión de Tupperwares; de forma que nada podía enturbiar el pepitil acontecimiento.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Horas antes, madre e hijo se acercaron al Corte Inglés para buscar un regalo. Juanito sugería todo tipo de objetos ridículos e inservibles, como un cepillo para la espalda o unas muñecas rusas, pero Concha se decantó por un juego de dardos. Por unos segundos, el niño se imaginó a sí mismo atado frente a la diana y al vil Pepito ajustando su puntería para clavarle el dardo en la punta de su nariz.... Acto seguido, Juan vomitó encima de una dependienta, y en quince años no volvió a pisar la sección de juguetería del Corte Inglés de Chamberí.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;A las seis en punto, una fila de niños repeinados esperaban tras la puerta de entrada a la casa. Al abrir el niño, todos gritaron al unísono: "&lt;em&gt;¡¡Felicidades, Pepito!!&lt;/em&gt;" Y entraron todos corriendo como vándalos en busca de las medias noches, caramelos y coca-colas que les esperaban en lo alto de la mesa de la cocina. Para estas cosas, Susana era muy imaginativa. Inventaba juegos para los críos para que en ningún momento se aburriesen. En una de éstas, ella se colocó junto a la puerta de la cocina con una cesta llena de sugus, y los niños debían correr alrededor de la casa siguiendo un circuito hecho con globos, y cada vez que pasaban por la puerta, Susana les daba un sugus y una palmadita en el culo, y a seguir corriendo. Luego, cuando ya estaban cansados, les hizo sentar en el suelo y se puso a imitar animales que los niños debían adivinar. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras tanto, las madres estaban en casa de Concha en plena reunión tupper. Y mientras.... ¿Qué hacía Batalla? El perro de los Fernández no dudó en aprovechar la confusión del momento para hacer realidad sus sueños más húmedos.... ¡beneficiarse a Lilí, la perra San Bernardo del Primero B! Y en ese piso se encontraban los canes, mirándose melosos después de beberse un par de tequilas con limón y sal y decirse tres cosas bonitas al oído, así, susurradas.... Pero poco les duró el romanticismo, porque la pasión les desbordó como a lobeznos, y pronto adoptaron la postura del misionero.... hasta que observaron que era una postura inservible siendo perros, con lo cual adoptaron la posición "a lo perro", más propio de ellos. Y cómo se les cambió la cara cuando obervaron que un schnautzer miniatura era incapaz de alcanzar el fruto de los dioses de una perra San Bernardo, por mucho que lo intentara. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;La frustración llevó a Batalla incluso a usar una caja de zapatos para elevar el pubis, pero.... resultó imposible. ¡Su gozo en un pozo! ¡Su pasión inmaterializada! ¡Se acabó lo que se daba! Ella le dio un besito en la frente y trató de consolarle pero, básicamente, Batalla estaba hundido en la miseria moral más absoluta. Cabizbajo retornó a su casa, encendió la tele, y se puso a ver los dibujitos mientras bebía un martini bien fresco.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mientras, en casa de Pepito llegó el momento culmen de la fiesta. Del techo colgaba una gran piñata. Susana le tapaba los ojos a su hijo con un pañuelo negro, mientras todos los niños esperaban expectantes a que los miles de caramelos salieran dispersos de la piñata tras un golpe crucial de Pepito. Pero el vil niño se guardaba un as en la manga. Previamente, había hecho un pequeño agujero al pañuelo negro, pero no precisamente con la intención de dar un golpe certero a la piñata, sino para buscar a Juanito entre la multitud de niños y dar unos cuantos palazos. Cuando Susana gritó ¡yaaa!, Pepito ya había localizado a Juan a su derecha, y empezó a dar palazos buscando su blanco perfecto. Los niños empezaron a correr despavoridos y Juanito intentaba evitar los golpes de Pepito esquivándolos como podía. Susana, enfurecida con su hijo, no paraba de gritar que dejara de comportarse como un troglodita, y que le diese a la piñata de una puñetera vez, pero no había manera. La manada de niños abrieron la puerta de la casa y salieron de allí entre chillidos y aullidos, y sus madres, al oír semejante follón, salieron también despavoridas de casa de Concha, convirtiéndose aquella situación en un acto propio del hundimiento del Titanic. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por supuesto, algunas madres aprovecharon el caos para hacerse con algún tupper sin pagarlo, y aquello supuso un enfrentamiento cruel entre Concha y Susana durante un largo tiempo. Pepito fue castigado durante un mes, y en compensación, susana le regaló a Juanito el contenido de la piñata que nunca llegó a estallar. El pequeño Juan comió tantos caramelos esa semana, que cogió una buena empachera, y durante 20 años jamás volvió a comerse un caramelo, ni siquiera un Pictolín.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-714198676568375039?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/714198676568375039/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=714198676568375039' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/714198676568375039'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/714198676568375039'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/07/23-el-cumpleaos-de-pepito.html' title='23. El Cumpleaños De Pepito.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-2170629306073703353</id><published>2007-05-23T11:52:00.000-07:00</published><updated>2007-05-23T12:34:57.262-07:00</updated><title type='text'>22. Salvador, Un Amigo.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En el verano del 80, Juan cumplió siete años. Aquella noche, en el cine de verano, la celebración de su cumpleaños fue si cabe más triste de lo habitual: el Doctor Gutiérrez, el médico que le ayudó a nacer, acababa de morir. Él fue el que todos los años se encargaba de los preparativos para el cumpleaños del niño, y quien elegía la película a ver. En esa ocasión, hubo que improvisar y se tiró de la primera película que encontraron: ORDET, de Theodore Dreyer. Ni que decir tiene que el niño sufrió las secuelas durante todo el verano.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero aquel verano del 80 ocurrió algo muy importante en la vida de Juanito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Una tarde tediosa de verano, mi madre me llevó a la piscina del Canal de Isabel II. Ahí iba yo, con mis siete años y mi gordura sobredimensionada de la mano de mi madre. Me encantaría decir que acoplamos las toallas en el frondoso y verdoso césped, pero es que no fue así. Nos tuvimos que conformar con el único metro cuadrado libre del duro y rojizo suelo. Una marea humana poblaba aquel oasis en medio de la civilizada Chamberí. Aunque, según el alto nivel sonoro producido por los salvajes chichidos infantiles, estábamos más cerca de Sodoma que del Edén.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mi madre debió de darse cuenta de que yo era el único niño que no chillaba, y que no lo hacía porque estaba solo y no tenía a nadie con quien gritar. Así que decidió acabar con la situación y buscarme un amiguito. Cual periscopio submarinesco, su cuello empezó a girar de un lado a otro buscando no un puerto donde atracar, sino a mi alma gemela; aunque se conformaba con alguien que aguantara dos horitas y así poder ella relajarse.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;De repente, sus ojos hallaron un objetivo: un niño jugando solo con los cubos y las palas. Mi madre me cogió de la mano y me llevó hacia él:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- &lt;em&gt;Hola niño, ¿cómo te llamas?&lt;/em&gt;- preguntó mi madre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- &lt;em&gt;Salvadorcito, pero mi abuela me llama Salvador.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;- &lt;em&gt;Mira Juan&lt;/em&gt;- dijo mi madre- &lt;em&gt;éste es Salvador, y es como tú.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Y se fue. Y el niño y yo nos quedamos mirándonos con extrañeza. Y en mi cabeza retumbaba una única cuestión: ¿Qué quiso decir mi madre con aquello de "y es como tú"? ¿Cómo yo de chico? ¿Como yo de tonto? ¿Como yo de gordo? Efectivamente, él era tan gordito como yo, y quizás pensó que me hacía un favor uniéndome a otro niño obeso. Lo que no pudo imaginarse jamás mi madre era que ese niño gordo adelgazó todos esos kilos a los 15 años, que se apuntó a un gimnasio, que musculó su cuerpo como las estrellas de cine y que se convirtió en el ser más envidiado por mí. Y para más inri, Salvadorcito se convirtió en mi mejor amigo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-2170629306073703353?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/2170629306073703353/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=2170629306073703353' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/2170629306073703353'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/2170629306073703353'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/05/22-salvador-un-amigo.html' title='22. Salvador, Un Amigo.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-3475481311514085397</id><published>2007-04-25T04:30:00.000-07:00</published><updated>2007-04-27T14:06:11.211-07:00</updated><title type='text'>21. Concha VERSUS  Señora de Cuenca.</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/RjJh4qqDHcI/AAAAAAAAAAM/4nbs9homLdY/s1600-h/IMG_1004.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5058212957641711042" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/RjJh4qqDHcI/AAAAAAAAAAM/4nbs9homLdY/s320/IMG_1004.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;La super tupperwoman Concha pasó una de sus mayores crisis profesionales en el otoño del 79. Su nivel de ventas bajó considerablemente, y en Cuenca una señora estaba a punto de quitarle el liderazgo que durante tantos años defendió. Concha se mostraba angustiada esos días, incluso llegó a hacer una muñeca budú de la señora de Cuenca usando una antigua muñeca Señorita Pepis. Ya no se trataba sólo de mantener la buena salud de la economía doméstica, sino más bien de cuidar su status dentro de la firma de tiestos de plástico.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para conseguir acabar el mes como líder indiscutible, necesitaba conseguir una gran venta en el último día de octubre. Concha se acercó al cajón donde guarda sus papeles importantes y cogió una pequeña libreta donde se podía leer: Clientes Vips. Abrió la libreta en la página de la "C", y allí aparecía un único nombre: "Doña Carmen".&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Doña Carmen era una señora de 59 años adinerada y recién enviudada, madre de dos hijos varones y reina y señora de un edificio de Chamberí. Sólo ella, con un poco de picardía, podía ser la clienta idónea para realizar una compra sustancial. Comprobó que la última vez que compró tuppers fue un año antes, con lo cual la super venta era posible. Concha pasó la mañana entera planificando la acción de venta. Al acabar, sobre la mesa del salón había tal cantidad de papeles, planos, mapas, facturas, folletos, indicaciones y códigos que parecía que Churchill, Roosevelt y Stalin acababan de planificar allí el Desembarco de Normandía.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Durante años, Concha había estudiado al milímetro la personalidad de Doña Carmen, y sabía que su punto débil era la inocencia infantil. Allá donde un crío lloraba, allá Doña Carmen aparecía como de la nada para evitar la lágrima del imberbe. Entonces se acordó del pequeño Juan. "&lt;em&gt;Mira por dónde, el crío este me va a servir para algo&lt;/em&gt;", dijo la madre para ella misma.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Concertó entonces una cita con Doña Carmen, a las 4 de la tarde. En ese momento eran las 12 del mediodía, y la madre se fue corriendo al colegio a recoger a su cómplice Juanito: tenía que ensayar con él el plan de venta. Se inventó una excusa para sacar al crío de las clases: "&lt;em&gt;Mire usted, es que el otro día le mordió una rata y le tienen que poner la inyección del tétano&lt;/em&gt;." La excusa coló, y a las 12:30 ya estaban en el salón de la casa dispuestos a planificar todo. Batalla contemplaba la situación con entusiasmo, mientras que Juanito no hacía más que buscarse el mordisco de la rata, pues aún era demasiado inocente como para pillar la mentira de la madre.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Concha empezó a hablar: "&lt;em&gt;Escucha atento, Juanito, escucha atento, si es que no quieres comer piedras, porque me juego mucho en ésta operación de venta. El objetivo es Doña Carmen, la reinona de Chamberí. ¿Ves todo ese lote de tuppers? ¡Pues hay que lograr colocárselos todos! Si lo consigo, mi puesto de número uno quedará inmune, porque me consta que la señora de Cuenca se ha cogido un gripazo de órdago. Entonces tu labor es la siguiente....&lt;/em&gt;"&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juan le escuchó con toda la atención del mundo, consciente de lo que la unidad familiar se jugaba, y sobre todo él, ya que soportar a su madre humillada y ofendida era francamente inaguantable. El pequeño aceptó el desafío, aunque con un único requisito: una recompensa. "&lt;em&gt;Pero mamá, si ganamos, me compensas llevándome a un cine de Gran Vía, que estoy harto del cine de verano, como te sale gratis....&lt;/em&gt;" La madre lo aceptó. "&lt;em&gt;Si ganamos, te llevo al cine Callao, que allí iba con tu padre a hacernos manitas....¡Uyyy!"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;Llegó la hora H, el minuto M, el segundo S, y sonó el timbre T de la puerta P. Era Doña Carmen con todo su moño. Madre e hijo se miraron, suspiraron para espantar los nervios y abrieron la puerta. Sobre la mesa de la salita, un juego de tuppers de última generación en colores beige y blanco. Concha preparó también un té y unas pastitas caseras para agasajar a la reinona. Y tras la merienda, comenzó su exposición de venta que tanto dominaba. Doña Carmen iba respondiendo bien, aunque con la frialdad que le caracterizaba. No era ella amiga de las grandes muestras de cariño, sobre todo cuando había dinero de por medio. Tenía ese complejo de los ricos, ese que les hace desconfiar de todos los mortales pensando que la amabilidad hacia ella se debía únicamente a la posibilidad de sacarle los duros. En este caso, así era, pero al menos ella se llevaría a casa un surtido variado de fiambreras de máxima calidad.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta ese momento el plan de venta no variaba del plan standar. Pero, de repente, Concha simuló una pequeña indisposición gástrica y se excusó para dirigirse al baño. Al salir de la salita, la madre guiñó un ojo desde el pasillo a Juanito para darle a entender que ahora le tocaba a él. El hijo se encontraba en el sofá bien quieto hasta ese momento, intentando no despistarse para hacer su papel como es debido. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero, mientras tanto, algo se cocía en Cuenca. La señora tupper de allí pagó a una vecina de Concha para que le avisara ante cualquier movimiento extraño. La llegada de Doña Carmen fue notificada, de forma que a pesar de tener casi cuarenta grados de fiebre, se fue arreando hacia la casa de su cliente estrella, porque según sus palabras, "&lt;em&gt;no voy a aguantar que la bruja esa me quite el primer puesto en el último momento&lt;/em&gt;". &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;En Madrid, Juan se encontraba en el momento clave, le tocaba a él decantar la moneda hacia su madre. Estando a solas con la reinona, el pequeño inició su monólogo:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;"&lt;em&gt;Zeñora, po favó, zeñora. Compre las fiambreras a mi madre, po favó, cómprelas. Estamo pazando un momento angustioso. Mi padre murió y desde entonces no damo pie con bola. Los tupper es lo único que tiene mi madre pa darme de comé. Y desde que murió Franco no zabemo qué pasa que las zeñora como que no compran tanto. Haga er favó de comprarlos. Mire, mire&lt;/em&gt; - Juan se levanta y empieza a mojar el pantalón -&lt;em&gt; &lt;/em&gt;zeñora, hasta pipí me hago de la pena que llevo...&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;En ese momento, Doña Carmen se levantó angustiada, sacó de su bolso mil pesetas, las dejó sobre la mesa y se fue de la casa llevándose todos los tuppers como pudo, sin esperar si quiera a Concha; la cual, salió del baño dando saltos de alegría uniéndose a su hijo en un éxtasis fiambrérico nunca visto en Chamberí; y menos aún en Cuenca, donde, por cierto, la señora no pudo vender ni una fiambrera, pues llegó a la casa de la clienta en tal estado que en mitad de la explicación vomitó encima de los tupper y claro, la señora como que no lo veía claro.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Juan enorgulleció a su madre y ésta le recompensó con una tarde de cine en el cine Callao. Vieron &lt;em&gt;Campeón&lt;/em&gt;, y ambos lloraron a más no poder.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-3475481311514085397?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/3475481311514085397/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=3475481311514085397' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/3475481311514085397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/3475481311514085397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/04/21-concha-versus-seora-de-cuenca.html' title='21. Concha VERSUS  Señora de Cuenca.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_ruQQtUy7Jlg/RjJh4qqDHcI/AAAAAAAAAAM/4nbs9homLdY/s72-c/IMG_1004.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-1163413523550673557</id><published>2007-04-01T13:02:00.000-07:00</published><updated>2007-04-08T18:36:33.455-07:00</updated><title type='text'>20. La Vida Sentimental de Batalla.</title><content type='html'>Muchas veces no nos paramos a pensar en personas o cosas que están cerca de nosotros, quizás porque la cotidianidad nos nubla la vista, quizás porque andamos ocupados, o más probablemente porque no nos interesa lo más mínimo la vida interior de quienes nos rodean. Batalla, el fiel perro de Juan, lleva ya un año y medio en la vida del pequeño, y bien poco sabemos de él. ¿Cuáles son sus sentimientos? ¿Está satisfecho con su existencia? ¿Es gay? Según un reciente estudio de la Universidad de Massachuset, uno de cada veinte perros es gay, y un 100% es zoofílico. Pero no, nuestro Batalla es un perro hetero, es más, lleva toda su vida enamorado platónicamente de Tana, una perra San Bernardo de la vecina del primero B.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Batalla, a pesar de la fiereza que despliega ante la presencia de Pepito, es en realidad un ser débil de espíritu, apocado, dado a los lloros en privado y a la bipolaridad. El can de Juan es el más pequeño de una camada de cinco criaturas. Ya desde su nacimiento tuvo una vida difícil, pues su madre nació sólo con cuatro tetillas, con lo cual una de las crías se quedaba siempre sin mamar, y solía tocarle a él por ser el benjamín. El hermano de en medio propuso hacer algo así como el juego de las sillas, de forma que todos los cachorrillos debían danzar rodeando a su madre y al cese de la música debían correr raudos hacia los pezones. Quien se quedase sin tetilla, se quedaba sin comer. Pero esta idea fue rechazada de pleno por los otros tres hermanos y la abstención de Batalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco tiempo de nacer, Batalla tuvo que soportar otro trago amargo en su vida. Su dueña, la presentadora de televisión, se equivocó de sexo y a la hora de inscribir al cachorro en su tarjeta de pedigree le llamó "Melania", lo cual le convirtió en el hazme reir de todo el barrio durante un buen tiempo. Los demás perros le piropeaban como si se tratara de una dulce hembra entre risas y ladridos. Y toda esta crueldad perruna melló en su carácter... y en su relación con las perras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Batalla llevaba no más de un mes en casa de los Fernández cuando la vecina del Primero B se hizo con una pequeña perra San Bernardo. Se llamaba Lili, en honor a Lili Marlen. Batalla y Lili se conocieron en el ascensor, pero la conversación no dio para mucho porque viviendo Lili en un primer piso, el trayecto no daba casi ni para hablar del tiempo. De vez en cuando sus dueños les sacaban por el parque, y después de hacer sus respectivas necesidades solían dedicarse un tiempo a olerse, pero Tana mostraba su actitud altiva de fémina refinada y se alejaba de Batalla como dando saltitos, lo cual el perrito lo interpretaba como una clara negativa a sus insinuaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasaba y Batalla se hizo ya un perro en edad de merecer. Un día, una clienta de Concha que tenía una perrita schnauzer, le propuso un apareamiento. A cambio, la clienta le compraba un juego de seis tuppers. Concha no se lo pensó dos veces, y no tardó en concretar la hora y el sitio. El lugar convenido: la fría cocina de la señora; la hora: las once de la noche del 13 de octubre. La forzada pareja debía pasar la noche allí encerrada con la sana intención de llegar al menos a una copulación. La perrita, Curra, no le recibió muy cordial que digamos. "&lt;em&gt;Si crees que vas a pasar una noche de sexo desenfrenado estás muy equivocado, ¿eh? Ya sé que en la nevera hay mantequilla, pero si te da por creerte Marlon Brando más vale que te lo pienses o serás el primer perro eunuco&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Guau! Batalla se quedó de piedra. Al otro lado de la ventana, las dos señoras les miraban con una mezcla de dulzura y picardía. ¡Sus perros iban a perder su virginidad delante de sus narices! Pero el tiempo pasaba y en aquella cocina lo único que se cocía era un par de coliflores. Batalla no dejaba de olisquear e intentar acercarse a la perrita, pero ella parecía transformarse en Alien al mínimo contacto. La único obsesión de Batalla era cumplir como machito, pues el desliz de su nombre femenino le creó una fama de mariposón que él quería eliminar de inmediato. Y no porque tuviese algo contra los gays. De hecho, algunos de sus mejores amigos lo eran. Pero necesitaba tener una imagen de perro macho si quería tener opciones con Tana. Así que se acercó a Curra y le dijo bien claro: "&lt;em&gt;Nena, nos han encerrado aquí para procrear. Sabes bien que nos mantendrán encerrados aquí noche tras noche hasta que nos vean pegados. Así que tenemos dos opciones: o estamos persiguiéndonos como el perro y el gato oliendo a coliflores sin parar o lo hacemos de una vez por todas dejando el pabellón bien alto. Tú decides&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Curra pareció no pensárselo demasiado. Al final aceptó, y mientras los perros yacían, las dos señoras se reían al otro lado de la ventana, y la dueña de Curra le dijo a Concha: "&lt;em&gt;¿Lo ves? El truco de las coliflores cociéndose es mano de santo. Ya puedes ir preparando el lote de tuppers, que tu perro está cumpliendo como un campeón. ¡Si hasta parece que se ha leido el Kamasutra!&lt;/em&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicho eso, las señoras se fueron a tomar el té, mientras los perros permanecieron enganchados un buen rato con cara de circunstancias. Porque a ver qué cara se pone si no cuando dos seres se quedan enganchados por semejante parte mirando cada uno al otro lado esperando a que la cosa se desenganche....&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-1163413523550673557?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/1163413523550673557/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=1163413523550673557' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/1163413523550673557'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/1163413523550673557'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/04/20-la-vida-sentimental-de-batalla.html' title='20. La Vida Sentimental de Batalla.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-3589913755397975526</id><published>2007-03-23T15:55:00.000-07:00</published><updated>2007-03-23T18:32:04.011-07:00</updated><title type='text'>19. Bellota Gorda.</title><content type='html'>El paso de la guardería al colegio es para todo niño un salto generacional con grandes consecuencias. En el momento en el que pisan por primera vez el colegio dejan de ser los enanos del barrio, para convertirse en los "menos enanos del barrio". Juan entró, a pesar de todo, llorando a su nuevo hogar estudiantil, como hacen la mayoría de los peques. Pero nadie le consoló en su trayecto por aquella jauría humana donde los niños mayores, los de seis años, se ensañaban con un pobre niño gordito. Bueno, gordo gordo no estaba realmente, pero... digamos que alrededor de su cintura había una gran circunferencia. Y fruto de esa sensación de niño gordo, Juan pasó algún que otro apuro....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Tenía yo cinco años, recién ascendido a la E.G.B. Era un niño gordito más bien solitario entre tanto extraño. En la guardería debí de perderme las clases de empatía y relaciones sociales, y quizás por eso me costaba hacer amigos. Para mí los demás niños no eran niños, sino seres extraños de compleja personalidad. Animales asilvestrados que gozaban con la humillación ajena, gente competitiva que se sentían héroes por ser el que más corría, el que más chillaba, el que más pegaba. A los pocos días dejaron de llamarme Juan y me bautizaron como "Bellota Gorda". Era perseguido por el patio al ritmo de un cántico compuesto por uno de los mafiosos de la clase: Alfonsito. No es que fuera una gran pieza musical, pero destacaba por su capacidad de síntesis, unido a una melodía pegadiza:&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Bellota Gorda,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Cómete la torta.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Bellota Gorda,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;Eres una gorda.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;ALFONSO GONZÁLEZ ORTIZ (ALFONSITO)&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Recuerdo esa melodía. Surgió en mi cabeza como de la nada. La tarde anterior estaba viendo unos dibujos animados en la tele y una ardilla le decía a otra: "Mira qué bellota gorda". Y por alguna razón, en ese momento se me vino a la mente Bellota Gorda....quiero decir.... Juan. Cogí el piano de mi padre y en seguida compuse la melodía. Fue un éxito en el colegio. Gracias a esa popularidad di mi primer beso en la mejilla a una niña.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pero ese mote no llegó a hundirme. Lo acepté como algo natural. Si el recreo duraba media hora, sabía que cinco minutos iban destinados a los insultos. Luego se aburrían y se iban a jugar. Entonces yo aprovechaba y me acercaba a la cantina a comprar regaliz y gusanitos. Mi madre me daba todos los días tres pesetas, y si algún día se le olvidaba, se lo pedía a Sebastián Contreras, el más rico del colegio. Era tan rico como usurero. Recuerdo que el último día de clase en COU, con 17 años, se me acercó y me dijo: "Juan, toma, la factura. Son 960 pesetas, intereses incluidos". ¡Había ido apuntando todo lo que me prestaba desde 1º de E.G.B.! Hoy en día es consejero delegado de un banco muy importante, el más joven consejero delegado de un banco muy importante. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-3589913755397975526?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/3589913755397975526/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=3589913755397975526' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/3589913755397975526'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/3589913755397975526'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/03/19-bellota-gorda.html' title='19. Bellota Gorda.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-117080765013954935</id><published>2007-02-06T16:16:00.005-08:00</published><updated>2007-02-26T12:09:53.484-08:00</updated><title type='text'>18. El Amargo Aliento del Borracho de Bar.</title><content type='html'>A la tierna edad de cinco años, Juan se dio un porrazo con la dura realidad, con los sinsabores de la traición: su aliado Cristobalito hizo honor a su viejo apodo de bebé-capo y, con la excusa de ingresar el dinero recaudado con el show en un fondo de inversiones.... se fugó con las ganancias rumbo a un pais desconocido, posiblemente en la mesopotamia oceánica. Y de esta forma, el pequeño Juan se quedó más frágil que nunca ante las adversidades que se le presentaban. En plena batalla con Pepito, el operativo ideado por el tandem no tenía nigún fundamento sin una base económica sólida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entristecido por su nuevo varapalo, Juan decidió ir al bar de debajo de su casa y pedir con toda la amargura que pudiese un buen vaso de leche. Como pudo se sentó en el asiento de la barra, puso mueca de fracasado, de indiferencia hacia la vida, y blanqueó su mente como hacen los borrachos. En ese momento, un hombre de unos cuarenta años entró en el bar y se sentó junto al pequeño. Su imagen no era muy diferente al de Juanito: su boca contagiaba su tristeza a los presentes, y sus labios secos y arrugados aclamaban su dependencia al tabaco. Ojeó un diario deportivo, pero rápidamente lo apartó con desmesura, como si hubiese comprobado que su equipo de siempre volvió a perder. Entonces, se fijó en Juan y en su vaso de leche, y comenzó a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;CUARENTÓN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Eh, tú, chaval, ¿Qué haces aquí solo? Y bebiendo leche... haces bien. Si me hubiese dado por la leche la vida me habría ido mejor. ¿Estás casado? ¿No? Te diré una cosa, sigue así. Mantente independiente. No tienes que hacer algo sólo porque la humanidad lleve siglos haciéndolo. Es como si nos obligasen a emparejarnos de por vida, a ser esclavos de un trabajo y llegar a casa por las noches... a morir cada día. Nooo, no te cases chico, no a no ser que realmente estés enamorado, a no ser que sepas con toda seguridad que quieres compartir tu vida con la persona que duerme a tu lado...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mírame. ¿Qué ves? Un hombre acabado, ¿verdad? Un hombre que no tiene más que hacer que compartir sus penas con el primero que se deje en el bar de turno. Todas las tardes, antes de anochecer, me acerco a un bar, entro con toda mi tristeza y dejo que mis penas establezcan su propia jerarquía de prioridades. Un suspiro, un lamento, un trago más... cualquier cosa que me devuelva un poco de vida, algo que me ayude a llegar a casa con dignidad. Pero luego abro la puerta... y mi dignidad se hace añicos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Cuando muera, el único que me echará de menos será la botella de whisky. Ni siquiera el camarero de turno. Para ellos, yo sólo soy un borracho más, y si dejo de venir, mi hueco lo ocupará otro desgraciado como yo, otro hombre sin rostro ni futuro... Tan solo somos un aliento con mal olor, una mirada perdida y una mano temblorosa que abraza el vaso como el moribundo a su último suspiro.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;¡Ja,ja,ja! "Su propia jerarquía de prioridades", a veces me sorprendo a mí mismo. Bueno muchacho. Sigue con tu leche, y siempre que te encuentres en una situación penosa, acuérdate de mí. Quizás eso te sirva a enderezar tu vida...&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-117080765013954935?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/117080765013954935/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=117080765013954935' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/117080765013954935'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/117080765013954935'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2007/02/18_06.html' title='18. El Amargo Aliento del Borracho de Bar.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-116509571329035498</id><published>2006-12-02T13:31:00.000-08:00</published><updated>2006-12-19T11:55:58.606-08:00</updated><title type='text'>17. Cucaracha's Puppy Doo</title><content type='html'>El día que Juan cumplió los 5 años, pusieron en el cine de verano Le Llamaban Trinidad, una de Bud Specer y Terence Hill. Juan se lo pasó de lo lindo viendo a esos dos fortachones dar puñetazos a diestro y siniestro, e imaginaba que era él quien pegaba a Pepito y su panda de matones. A la salida del cine, una vez que sopló las velas de la tarta que ofrecieron en su honor los vecinos de Chamberí, notó como un niño le agarraba de la camiseta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Eh, tú, ¿no me recuerdas?", &lt;/em&gt;dijo el niño. Juan le miró de arriba a abajo con cierta temeridad, esperando que sus siguiente palabras no fueran "soy tu fan número uno". Pero no fue así, y le dijo: &lt;em&gt;"¡Chaval, soy Cristobalito, el bebé-capo!" "¡Hombreeeee, qué de tiempo! ¿Cómo tú por aquí?" "Pues ya ves, macho. No te veía desde que era sietemesino"&lt;/em&gt; Y así siguieron durante unos minutos con la típica conversación de conocidos.... Pero pronto Cristobalito vio en Juan un tono triste en su mirada, un halo de penosidad, un moco en su nariz.... Y le preguntó muy seriamente mientras chasqueaba los dedos: &lt;em&gt;"¿Puedo hacer algo por ti, Juan? Recuerda que te debo una desde que me pasaste un donut de contrabando a la incubadora"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue entonces cuando Juan vio en aquel chaval el aliado que todo país en guerra aspira a tener. Cristobalito no sólo era un pillín de cuidado, además, era un mastodonte para su edad. Pensó que introducir al bebé-capo en su guerra contra Pepito podría desnivelar la balanza hacia su lado, que después del incidente con las babosas su estatus quedó en un estado lamentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan le citó a la mañana siguiente en el parque: detrás de aquel árbol y en frente del columpio ese. Cristobalito escuchó con atención el relato batallil de Juan, y a medida que las palabras se iban sucediendo, por los gestos de aquel se deducía que en su mente se estaba elucubrando un plan estratégico digno de Montgomery. O era eso o es que le estaba sentando mal el cocido de su madre.... En cualquier caso, el capo le echó un brazo sobre su hombro y le dijo: &lt;em&gt;"Juan, ese Pepito es un pringao. Déjame coger las riendas de tu conflicto y en menos de tres meses la chica será tuya y Pepito besará el suelo por donde pises"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas palabras le entraron en el cuerpo como dulces de leche. ¡Se sintió como Mussolini cuando se alió con Hitler! ¡¡Qué futuro más glorioso les esperaban a ambos!! El pequeño Juan tardó unos años en enterarse de que esos dos sujetos acabaron más mal que bien, pero lo realmente importante para él era que se abría un halo de esperanza, un halo de luz llamado Cristobalito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días después, el niño-capo citó a Juan enfrente del mercado, junta a la tienda esa. Cristobalito le estaba esperando con un periódico bajo su hombro. La contraseña era "culo-caca-pedo-pis". Y entonces el mafias le soltó a Juan la estrategia que había pensado en esos dos días: &lt;em&gt;"Juan, todo imperio basa su fortaleza en una buena base económica. Sin dinero no hay armas, sin alimentos no hay espíritu, y sin estas dos cosas no hay triunfos. Con los dos duros que guardas en tu cerdito no hacemos nada, así que me vino una idea a la cabeza cuando me hablaste de esas cucarachas que tienes en tu baño. Sí, esas que por las noches....ejem, ya sabes. Con un poco de organización podemos montar un show para los niños de tu edificio, un show con un título sugerente: ¡Cucaracha's Puppy Doo! Cobramos a un duro la entrada, y con el dinero que ganemos, nos surtiremos para la gran victoria final."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Escuchado así, "un show de cucarachas estripers", suena más bien a cachondeo, pero fue todo un bombazo durante una semana. Cada noche, Cristobalito y yo conseguíamos traer a casa al menos a diez niños, y ninguna madre se percataba del asunto. Imagínenese a diez niños saliendo de sus casas en mitad de la madrugada para dirigirse a ver un show de dos rombos en mi cuarto de baño.... y pagando encima un duro cada uno. Y todo para ver, si es que se daba la ocasión, a un par de cucarachas montándose una juerga entre ellas. Pero si aquello no ocurría, la organización lo compensaba otorgando a cada niño una galleta Príncipe de Bequelar o bien una porción de quesito de La Vaca Que Se Descojona. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Cristobalito colocó una mini bombilla roja en su linterna, de forma de con ella alumbraba las paredes del baño para ir creando ambiente. En silencio, esperábamos a que salieran las cucarachas rezando para que tuvieran la libido subida esa noche. Nadie respiraba, ninguno movía un músculo, y cuando los bichejos se ponían en acción, cada uno respondía de una u otra manera. Santiago el del cuarto vomitó, Luisito el del quinto perdió el habla unos días, aunque la mayoría respondiá con una gran indifirencia. "¿Y esto es todo?", llegó a decir alguno que otro. Pero qué querían, se trataba de cucarachas, no de Sofía Loren....&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;Un día le pregunté a Cristobalito de dónde sacó el nombre de Cucaracha's Puppy Doo, y me contestó: &lt;/em&gt;"De esa canción que cantaba Marilyn Monroe, sí hombre, esa que decía:&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;I wanna be loved by you, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;just you and nobody else but you. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;I wanna be loved by you alone &lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;paah-deeedle-eedeedle-eedeedle-eedum,&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="center"&gt;&lt;em&gt;poo pooo beee dooh!"&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-116509571329035498?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/116509571329035498/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=116509571329035498' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/116509571329035498'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/116509571329035498'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/12/17-cucarachas-puppy-doo.html' title='17. Cucaracha&apos;s Puppy Doo'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115737967098774333</id><published>2006-09-04T07:20:00.000-07:00</published><updated>2006-09-06T15:52:04.090-07:00</updated><title type='text'>16. La Delgada Línea Roja de Juan.</title><content type='html'>Juan, con sus cuatro años y pico, era un niño básicamente escueto en cuanto al físico. Era muy delgado, huesudo, con una piel blanca que casi le transparentaba los órganos vitales. Las madres del parque le tiraban trozos de pan como a las palomas de la penita que les daba un niño tan enjuto. Sin embargo, su delgadez no se debía a la ineficacia de la madre. Era simplemente su metabolismo. Era fino, sin más, como el tronco de un girasol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Juan no sentía ningún pudor por su físico. Es de suponer que con cuatro años no se pretende ser modelo de la pasarela de Milán, pero se quiera o no, los comentarios de las vecinas podrían haberle causado algún trauma. Concha, sin embargo, no soportaba que le acusaran de mala madre alimentadora, de forma que un día decidió llevar al niño a un médico nutricionista con la intención de hacer engordar al chaval.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Señora, que el niño se tome esta pastilla antes de cada comida"&lt;/em&gt;. Esta fue la solución del doctor para la finura del pequeño Juan. Era tan delgado, que cuando se ponía el cinturón rojo los vecinos adultos decían &lt;em&gt;"Mira, ahí va la delgada línea roja".&lt;/em&gt; Concha compró las pastillas y el niño empezó a tomarlas como si su vida dependiera de ello. Pasaba el tiempo y las pastillas empezaron a dar resultados visibles. Juan aumentó la talla de sus pantalones considerablemente. La madre tuvo que comprarle un juego nuevo de ropa debido al engrandecimiento del pandero de Juan. Semana a semana, mes a mes, Juan fue atrapando kilos y no dejaba escapar ninguno, hasta que un buen día el pequeño bajaba por las escaleras de su edificio y las vecinas empezaron a cuchichear. &lt;em&gt;"Ay, qué niño más gordo"&lt;/em&gt;; &lt;em&gt;"Qué mal alimenta al crío la Tupperwoman"&lt;/em&gt;; &lt;em&gt;"Qué pena de niño, y con lo mono que era estando flaquito"&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan, aunque no era muy despierto, no era sordo, y esos comentarios le llegaban a los oídos con suma facilidad. Luego subía a su casa, se miraba al espejo y empezó a darse cuenta de que médicamente hablando era un "niño obeso", o sea, un gordinflón. Así, sin más, pasó de ser "la delgada línea roja" a ser conocido como "el círculo rojo". Fue entonces cuando el chaval decidió dejar de tomar las pastillas del doctor. Su madre seguía dándoselas a pesar de que ya no le hacía falta engordar más, así que cada pastilla que le daba, pastilla que acababa tragándose el perro Batalla. El can de los Fernández jamás pudo imaginarse que su perfil iba a ser más parecido al de un pez globo que al de un schnauzer, y pronto entró en depresión. Se pasaba las horas viendo la carta de ajuste, y cada vez que sonaba el himno nacional al acabar la emisión en televisión, se echaba a llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chico no dudó en culpabilizar a su madre de su nuevo físico. Así que en la siguiente reunión de tuppers decidió hacer que ella sintiera el mayor de los ridículos posibles. Mientras Concha enseñaba a las señoras la fiabrera naranja, que lo mismo servía para guardar una sopa que unos calamares en su tinta, Juan apareció totalmente desnudo y se plantó en mitad de la salita diciendo con voz extraña: &lt;em&gt;"¡Mira lo que hace.....el puerco de tu hijo!"&lt;/em&gt; Y sin más, empezó a mear delante de todas las señoras,&lt;em&gt; &lt;/em&gt;que como liebres, empezaron a huir de la casa entre gritos y aullidos. Eso sí, sin dejar pasar la oportunidad de pillar alguna fiambrera aprovechando el descontrol del momento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115737967098774333?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115737967098774333/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115737967098774333' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115737967098774333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115737967098774333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/09/16-la-delgada-lnea-roja-de-juan.html' title='16. La Delgada Línea Roja de Juan.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115464270775729733</id><published>2006-08-03T14:07:00.000-07:00</published><updated>2006-08-04T06:22:55.596-07:00</updated><title type='text'>15. Un Perro Llamado Batalla.</title><content type='html'>A la tierna edad de cuatro años el pequeño Juan entró en depresión. Incomprendido en la guardería, vapuleado por Pepito, ninguneado por su madre....era demasiado para un niño pequeño con escasa fuerza moral. La Guerra del Mojón en el Baño estaba recién iniciada, pero sus posiciones no se encontraban en buen momento. La estrategia ideada por Pepito conseguía un éxito que presagiaba el fin de Juan en esta dura confrontación. Pepito consiguió involucrar a su enemigo en una batalla de tizas de cuyo inicio fue acusado Juan, siendo castigado por las monjas a permanecer durante media hora con los brazos en cruz en una esquina de la clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero para Juan eso no era más que el comienzo, tan solo una batalla perdida. A sabiendas de que no se encontraba en su mejor momento, el pequeño decidió aguantar las embestidas del enemigo esperando un cambio sustancial que le ayudase a recuperar terreno, a finiquitar su flaqueza de fuerzas. Juan necesitaba un compañero, un fiel amigo que le diese moral y ganas de seguir adelante, y así fue como llegó a su vida y a su hogar un cachorro de perro de raza schnauzer, tamaño miniatura, color sal y pimienta. A la madre le costó lo suyo, tuvo que insistir a una señora de Donoso Cortés para que comprase 8 Tuperwares en vez de los dos que quería para poder comprar el cachorrito a una presentadora de televisión que los criaba, pero bueno, todo fuese por su hijo depresivo huérfano de padre. Quizás el perro, así bigotudo como era, ocupase un poco el hueco que dejó su padre, el pobre Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan acogió con alegría a su nuevo compañero, a ese cómplice que necesitaba. Le miró a los ojos, y con voz grave y contundente le dijo: &lt;em&gt;"Eres pequeño y peludo, pero quiero que sepas que a partir de ahora me ocuparé de ti y saciaré todas tus necesitades. Mearás en la calle y también cagarás. Te dejaré oler a las chuchas y te daré de comer salchichas y arroz. Pronto te convertirás en un pequeño gran perro, y tu labor será sólo una: amargar la existencia a Pepito. A partir de ahora tú y yo seremos un verdadero equipo, y a partir de ahora te llamarás Batalla, en honor a la última batalla que libraremos para conseguir ganar esta Guerra de los Cien Mojones.....digoooooo, del Mojón en el Baño".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estampa de Juan y Batalla caminando por las calles de Chamberí es todo un clásico. Aún hoy ambos salen a pasear, y aún hoy Pepito teme los gruñidos del pequeño perro. Pero el can tardó lo suyo en desarrollarse y entender su objetivo en la vida, y mientras el enemigo se aprovechó de la situación. Un día Pepito fue al parque y se encontró un grupo de babosas asquerosas. Las babosas son esos bichejos parecidos a los caracoles, pero sin caparazón. Se restriegan por la tierra dejando tras de sí un rastro de repugnantes babas, y de ahí viene su nombre, por si alguien lo desconocía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pepito los cogió una a una y los metió en una bolsa. Se fue corriendo a casa de Juan y llamó al timbre. Su enemigo no estaba, así que inventó una excusa para entrar en el cuarto de Juan. Concha no sospechó nada, ajena a la cruel guerra que ambos críos libraban entre sí, de forma que Pepito tenía campo libre. Abrió la colcha de la cama, y bajo las sábanas dejó libres a las siete babosas que había hecho presas. Luego volvió a tapar la cama cual camarera de piso y salió corriendo de la habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún hoy en día los vecinos recuerdan el gran chillido de Juan cuando se metió en la cama y mientras entraba en sueño las babosas asquerosas se adueñaron de su cuerpo como si de un campo de lechugas se tratase. Pepito fue demasiado lejos, y como pasó con los otros grandes enemigos de la humanidad, no frenó su ansia de poder y dicho acto fue el inicio de su fin, aunque éste tardó lo suyo en llegar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115464270775729733?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115464270775729733/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115464270775729733' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115464270775729733'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115464270775729733'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/08/15-un-perro-llamado-batalla.html' title='15. Un Perro Llamado Batalla.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115369277336020378</id><published>2006-07-23T13:39:00.000-07:00</published><updated>2006-09-11T05:24:12.796-07:00</updated><title type='text'>14. La Guerra del Mojón en el Baño.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La vida es como un río, como decía el poeta, con sus aguas rápidas, sus ruidos, sus tramos de calma, sus rectas, sus curvas....sus zonas anchas, otras estrechas....Y parece que no, pero nuestro Juan Fernández ya tiene cuatro añitos, y España ya dejó de ser una dictadura. Juan afirma en la actualidad no recordar absolutamente nada de lo acontecido en esos tres años de su vida. Tan sólo, dice, recuerda la cara de Franco en su ataud, pues su madre se lo llevó con ella a mostrarle sus respetos al dictador. Concha fue muy franquista, de forma que esos días de noviembre fueron duros para ella, y durante un mes decretó luto oficial en su casa: un mes sin televisión, sin revistas y sin juegos. Sin chocolate, sin plátanos y sin bocadillos de chorizo. Rezos diarios del Padrenuestro por la mañana, por la tarde y por la noche. Prohibido decir jolines y mecachis, nada de pimienta, nada de azúcar y nada de cotilleos con las vecinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero estamos en 1977, y Juan ya es un pequeño hombrecillo de 4 años. Un niño flaquísimo, era la viva imagen de su padre, tan sólo le faltaba el bigote y su uniforme amarillo para confundirle con él. No sabemos qué le pudo pasar al crío durante estos tres años pero el caso es que Juan perdió en ese tiempo gran parte de su fuerza e ironía interior. Las demás madres le veían en el parque y tenían ganas de bajarle un plato de cocido. Parecía que había perdido su curiosidad innata, su malicia. El niño se sentaba en el parque y observaba a los demás chavales jugar a la pelota o al escondite sin ánimo de incorporarse al grupo. ¿Era Juan un niño superdotado incomprendido y aburrido de su lento ritmo de enseñanza? Nooooo, pronto detectaron que Juan en eso era muy normalito. ¿Tristeza por la ausencia de su padre? Quizás, pero aquello le pilló siendo muy pequeño, lo cual le impedía hacer reflexiones maduras sobre el sentido de la vida, el porqué de la muerte o la insensatez de la bicicletas tandem. &lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;em&gt;El siguiente recuerdo que tengo de mi infancia es a mí mismo arrodillado, con las manos juntas y rezando el Ave María junto a Pepito en una guardería de monjas. Tenía cuatro años, y ese era mi rito diario de todas las mañanas. La siguiente imagen es yo mismo en la bañera y con un....mojón en el agua. No sé por qué narices tengo que recordar eso tan desagradable, pero así es. Pepito y yo compartimos guardería. Nuestras madres se pusieron de acuerdo para así repartirse los días de llevada y recogida. Así que muy a mi pesar Pepito y yo estábamos obligados a entendernos, lo cual costaba lo suyo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pepito hoy en día es un respetable lobo de negocios. Pese a su juventud, el chaval supo acaparar la atención y escalar posiciones. Está soltero, es feo, pero tiene amantes en cada puerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;PEPITO&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Para mí Juan siempre ha sido como una piedra en el zapato bien incrustada. Éramos vecinos y nuestras madres, aunque se odiaban, llegaron a un acuerdo para entenderse y llevar su maternidad de la forma más cómoda posible. Y eso me obligaba a ver su careto día sí y día también. Además, miraba muy raro a mi madre, como con deseo, y eso me sacaba de mis casillas. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Con las monjas era lo peor, siempre haciéndose la víctima y acusándome de todo a mí. Vale, de vez en cuando se me escapaba una zancadilla o le aplastaba mocos en la cara, pero eran cosas inocentes, sin mala intención. Y se lo merecía por acusica. Sé que él me odia también, me cree el causante de mucho de sus males, pero se equivoca. Él atrae sus males por sí mismo, es su sino. Y siente envidia de mis éxitos. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Con cuatro años ya era el rey de la cantina del colegio. Todos me saludaban con admiración, y las nenas se rifaban quién iba a ser mi chica del recreo de ese día. Soy feo, lo reconozco, pero tengo un encanto fuera de lo normal. A Juan le gustaba una niña que se llamaba Isabelita, pero un día le tocó a ella ser mi chica del recreo. Hablamos de muchas cosas, de los lápices de colores, de su perro, de los payasos de la tele....Y la conquisté al regalarle un cromo de Pulgarcito. Juan rabiaba al vernos juntos, y un día estalló. Se puso rojo y gritó "¡Te odio, Pepito, te odio!", y todo el mundo le miraba. Yo entonces contraataqué contándole a Isabelita lo del mojón en el baño y fue entonces cuando se inició La Guerra del Mojón en el Baño, que duró 6 años, justo hasta quinto de E.G.B.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115369277336020378?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115369277336020378/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115369277336020378' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115369277336020378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115369277336020378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/07/14-la-guerra-del-mojn-en-el-bao.html' title='14. La Guerra del Mojón en el Baño.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115317680991264472</id><published>2006-07-17T15:21:00.000-07:00</published><updated>2006-07-18T07:20:31.706-07:00</updated><title type='text'>13. Amor Imposible.</title><content type='html'>El día del entierro de Antonio, el pequeño Juan seguía aún bajo el cuidado de Susana. Ajeno a todo lo que ocurría en el cementerio, el bebé seguía disfrutando de unas minivacaciones en el 1º B. Juan seguía enamorado de Susana, y así nos lo sigue relatando él mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Estando allí con ella me sentía como en el paraiso, pero en el paraiso antes de que les echaran de allí. Yo no dejaba de observarle sus pechos. Como había aprendido a decir "teta", me pasaba las horas diciendo esa palabra con todas las tonalidades posibles: cariñoso, mimoso, insinuante, irónico, sarcástico, demoníaco....Pero nunca cedió a mis pretensiones. Y no lo entendía, ¿cuál era el problema, la edad? Al fin y al cabo, ¿qué eran 31 años de diferencia? Cuando yo tuviese 30, ella tendría 61. Y yo la cuidaría en su vejez al igual que ella a mí en mi "bebez". &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Quizás el problema fuese Pepito. Vale, teníamos casi la misma edad, pero yo no hubiera tenido problema en darle mis apellidos y aceptarle como hijo, y él acabaría entendiendo la situación. Pero me acabé rindiendo ante la evidencia. Nuestra relación era imposible. No la podría llevar al cine, ni a restaurantes....ni dar paseos por el Retiro, a no ser que ella empujase del carrito. No podría invitarle a una copa, regalarle joyas....Ella acabaría por aburrirse de mis limitaciones, y de cambiarme de pañales cinco veces al día. Me echaría a llorar y ella no sabría porqué, y no podríamos mantener discusiones sobre los excesivos gastos de la casa. Y además, la sociedad no aceptaría nuestra relación. Era demasiado peso para ella, así que decidí dejar aparcado mis sentimientos, y me dediqué a tirar mi chupete continuamente al suelo, que es lo que hacen los bebés.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;SUSANA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Realmente Juan fue un bebé un tanto extraño, pero Concha me pidió ese favor y no podía negarme, claro, a pesar de que Pepito ya me daba bastante guerra. Me sorprendió mucho que acudiera a mí, teniendo en cuenta que no le era simpática. Aunque pensándolo bien, quizás fue precisamente por eso por lo que me encasquetó a un bebé durante 3 días. Concha siempre ha sido una mujer de armas tomar, y en aquella época más si cabe. Entre usted y yo, ella se pensaba que yo pretendía a su Antonio, y por eso me tenía entre ceja y ceja. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Se pensaba que por vivir sin mi marido durante tanto tiempo yo me dedicaba a flirtear con los maridos de las demás. Incluso llegó a divulgar por ahí que a ver si Pepito era realmente hijo del marinero o vaya usted a saber de quién. Hasta que un día no pude más y subí a su piso. Abrió la puerta y le dije claramente que yo era fiel a mi marido y que se dejara de estupideces, que por nada del mundo me iba a liar con Antonio, entre otras cosas porque no soporto los bigotes.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;En cuanto a Juanito, ummmmm. Todavía hoy en día siento que me devora con su mirada, fruto más bien de un amor platónico no consumido.....gracias a Dios.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una vez enterrado el bueno de Antonio, una nueva realidad habitaba en el hogar de Juan. Concha recogió a su hijo con lágrimas en los ojos, y una cierta mirada de odio a su vecina, pues al ver cómo reaccionaba el bebé al ser apartado de las dulces manos de Susana, Concha no pudo evitar revivir aquellas dudas sobre la honorabilidad de su ya difunto marido. No obstante, no quiso parecer grosera, puesto que siempre viene bien tener una vecina que haga de cuidadora de vez en cuando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115317680991264472?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115317680991264472/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115317680991264472' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115317680991264472'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115317680991264472'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/07/13-amor-imposible.html' title='13. Amor Imposible.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115195628860902705</id><published>2006-07-03T11:28:00.000-07:00</published><updated>2006-07-03T15:39:25.103-07:00</updated><title type='text'>12. Concha y Antonio: Su Historia de Amor.</title><content type='html'>El primer día tras la muerte de Antonio fue un calvario para Concha. &lt;em&gt;"¿Y ahora qué traje le pongo?"&lt;/em&gt; Se preguntaba la viuda. El difunto nunca fue amigo de los trajes de vestir, así que Concha tuvo que vaciar una de las huchas de ahorro para comprarle uno.&lt;em&gt; "¿Es para la oficina o para los domingos?"&lt;/em&gt; Le preguntó el dependiente.&lt;em&gt; "Es para un funeral",&lt;/em&gt; respondió Concha atónita, y se echó a llorar cuando aquel hombre le dijo: &lt;em&gt;"Y no se preocupe si su marido engorda, porque tiene tela para ensanchar."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;La madre de Juan se dio verdaderamente cuenta de su situación de viuda cuando vio que la televisión estaba encendida y su marido no le hacía ni caso, y eso que ponían una de Conchita Velasco. Al velatorio, en la propia casa, acudieron las personas justas, y muy pocos lloraban de verdad. Paco, Gutiérrez y Mariano, compañeros de Correos de Antonio, regalaron a la viuda una colección de sellos de temática pajaril. Cigüegas, pelirrojos, canarios, grajos....toda clase de pájaros ahí metidos. La vecina del quinto B le llevó una fiambrera con croquetas, rellenas con el resto de la pata de jamón de la Navidad pasada. La empresa del Tuperware mandó una corona de flores que rezaba: "Conserve sus fiambres en fiambreras Tuperware". Nunca se sabe dónde hay un potencial cliente....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concha observaba a su marido y miles de recuerdos se le amotinaban en su cabeza. Su primera mirada furtiva, sus besos sencillos bajo la escalera de un portal, sus discusiones diarias....Momentos bellos y también tristes, como en toda pareja de humanos. Viéndole ahí quietecito intentaba recordar por qué se casó con él, pues realmente no lo recordaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;CONCHA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Conocí a Antonio por pura casualidad. Fui un sábado por la mañana a la oficina de Correos de Guzmán el Bueno. Recuerdo que iba llorando, en mis manos llevaba una carta dirigida a quien entonces era mi novio, y en ella le hacía saber que nuestras relaciones habían acabado, que me llegaban rumores de indefilidad a cada momento, y no lo soportaba más. Él vivía en Santurce, y la relación a distancia era insoportable. Entonces llegué al mostrador y allí estaba Antonio, delgaducho y con todo su bigote. Me vio llorar y me cogió la mano. Me dijo que no llorase, que nada ni nadie se merecía unas lágrimas tan bellas. Esas palabras me cautivaron. Yo dudaba si mandar la carta o no, porque mi futuro dependía de ello. En cuanto le expliqué su contenido a Antonio no dudó en convencerme de que debía mandarlo, incluso certificado y urgente. Y eso hice. La carta llegó a su destinatario, y Antonio y yo empezamos a salir.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Dábamos paseos por el Retiro, nos metíamos en los cines de Gran Vía y nos volvíamos riendo hasta llegar a Chamberí. Fue un bonito noviazgo. Su bigote me incordiaba, pero me dijo que era una herencia familiar, y que no se lo podía afeitar. Un buen día, merendando en una cafetería bulliciosa, se arrodilló ante mí y dijo: "Mira, una moneda de cinco duros", y con eso pagó la merendola. Y así seguimos un día y otro y otro hasta que me pidió en matrimonio. Y no pudo hacerlo de otra manera, me mandó una carta pidiéndome que me casara con él, y que se afeitaba el bigote si hiciera falta. Pero no le hice pasar por ese mal trago. Le mandé un telegrama diciéndole que sí, que le quería, y que hiciese el favor de limpiarse por detrás de las orejas. Y así fue cómo acabó nuestro noviazgo y empezó nuestro.....matrimonio.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antonio fue enterrado entre los sollozos, los suspiros y los "ay, ¿por qué?" de la familia del fallecido de al lado. &lt;em&gt;"Ya podían ponerse de acuerdo con los horarios, o bien distribuir a los muertos a cierta distancia",&lt;/em&gt; dijo la vecina del quinto. El problema de Antonio fue que no se dejó querer, y por eso su presencia en este mundo fue prácticamente ninguneada, a excepción de la hipoteca del piso, que mensualmente le hacía una visita. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115195628860902705?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115195628860902705/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115195628860902705' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115195628860902705'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115195628860902705'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/07/12-concha-y-antonio-su-historia-de.html' title='12. Concha y Antonio: Su Historia de Amor.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115179327320325008</id><published>2006-07-01T14:06:00.000-07:00</published><updated>2006-07-01T15:34:33.220-07:00</updated><title type='text'>11. Susana, la Diosa del Primero B.</title><content type='html'>Momentos tristes en el hogar de Juan Fernández. Su padre murió el día en el que el bebé cumplía un año, y a partir de ahí nada iba a ser igual. Concha quedó viuda en su mediana edad y la muerte de su marido le dejó atónita y pensativa: &lt;em&gt;"¿Tenía Antonio un seguro de vida? Si no, me voy a tener que hartar de vender tupers"&lt;/em&gt;.  Pero ya habría tiempo para pensar en esas cosas. De momento, había que rezar por su alma, y de paso enterrarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Concha no quería que su hijo estuviese presente en esos duros momentos. &lt;em&gt;"Vamos- &lt;/em&gt;dice Juan- &lt;em&gt;ni que me fuese a acordar de aquello teniendo un año." &lt;/em&gt;Pero por si acaso Concha decidió dejarle su hijo a Susana, la joven vecina del 1º B, al menos hasta que Antonio estuviese enterrado. A Susana no le importó hacerse cargo del niño, al fin y al cabo, ella tenía un bebé de 4 meses, así que teniendo un llorón en casa, lo mismo da tener dos. Al mismo tiempo, el favor ayudaría a suavizar ciertas tensiones entre ambas por asuntos pasados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Era tal la tensión, que Juan jamás había llegado a ver a su famosa vecina, así que fue toda una sorpresa para él cuando Susana fue a recogerlo: &lt;em&gt;"¡Vaya bombón!" &lt;/em&gt;Exclamó Juan. El pequeño quedó tan impresionado por la belleza de su cuidadora que durante esos dos días que estuvo con ella ni se percató de la ausencia del chupete en su boca. En esas 48 horas, Susana se convirtió en su fijación. Pero antes de intentar algo con ella, el bebé debía inspeccionar el terreno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;     Marido no había, ¡bien! Bueno, sí había, pero era marinero de alta mar y llevaba 4 meses fuera. Por lo visto le dieron el permiso justo para ver nacer al niño. Lo vio y en seguida se cogió un taxi para Vigo y otra vez a la mar. Tampoco había perro, lo cual me facilitaba las cosas, ya que soy alérgico a ellos y de haber uno me hubiese pasado el día estornudando mocos. No había suegra, ni abuelo ni gatos, así que el camino estaba despejado. Pero pronto me di cuenta de que sí había algo que obstaculizaba nuestra relación: otro bebé, Pepito. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;    Su mirada amenazante me observaba a cada momento. Con un pequeño gesto lo decía todo: "Soy Pepito, ¡y tú escoria!" Yo no entendía por qué me veía como un enemigo, al fin y al cabo ella era su madre y mis intenciones hacia ella no eran de hijo a madre, sino de hombre a mujer. Aparte, el hecho de que el novio de su madre hablase en su mismo lenguaje siempre era una ventaja. "Que no, Susi, que no quiere leche, que quiere brandy". Pero Pepito era una persona tan negativa que era incapaz de apreciar esas ventajas, y yo tenía claro que nada ni nadie evitaría nuestra relación.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;    Susana era una joven maravillosa. En 1974 tendría unos 30 años, no más. Vestía siempre de forma cómoda y juvenil. La sonrisa nunca faltaba en su mirada y su pelo moreno ondulaba por su rostro&lt;/em&gt; &lt;em&gt;como olas de mar. Aquel primer día con ella me conquistó definitivamente cuando me cogió en brazos y me miró con sus ojos más tiernos: "Ay, pequeñín, ay pequeñín, ay mi pobrecito", me dijo, y acercó sus labios a mi mejilla y me besó. Yo la miré y pensé: "Eres mía, baby". Y ella me miró y dijo: "Me parece que se ha cagado".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;    Pepito era un canalla, pero sólo tenía 4 meses, así que aún tomaba leche del pecho, y ese espectáculo no me lo podía perder yo. Susana me sentó en una trona y luego cogió a su bebé. Se sentaron en el sofá de la salita, encendió la tele y después, con toda la sencillez del mundo, se quitó dos botones de la camisa y se sacó un pecho.  Pepito me miró de reojo y se lanzó como un vándalo hacia esa obra divina, ante lo cual no pude evitar sentir toda la envidia del mundo. Empecé a agitar los brazos, a moverme de alante a atrás y a abrir los ojos como si quisiera que se salieran de su cavidad. Sin darme cuenta mi boca se abría y se cerraba y algo en mi interior estaba ocurriendo. De repente, mi lengua posó ligeramente entre mis dientes inexistentes y una exalación escapó de mí con tanta fuerza que de mi boca salió una sonora y trepidante palabra: ¡¡TETA!!&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;     Mis primeras palabras de bebé fueron "teta", y ocurrió un día después de haber cumplido un año. No sé si llegué a batir algún record, pero fue tal la impresión que se llevó Susana que del susto fue incapaz de amantar a su hijo durante días, cosa que Pepito me reprochó durante años.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115179327320325008?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115179327320325008/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115179327320325008' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115179327320325008'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115179327320325008'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/07/11-susana-la-diosa-del-primero-b.html' title='11. Susana, la Diosa del Primero B.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-115125191239302576</id><published>2006-06-25T08:42:00.000-07:00</published><updated>2006-06-27T06:13:21.336-07:00</updated><title type='text'>10. La Sonrisa de Papá.</title><content type='html'>15 de julio de 1974. El pequeño Juan Fernández cumple su primer año de vida. Su madre ha querido celebrarlo acudiendo en familia a un cine de verano, rememorando así el accidental nacimiento del bebé, y de paso, abaratando costes, pues el ayuntamiento regaló a la familia un bono perpetuo para los cines de verano. Algún concejal incluso pretendió bautizar al cine como "Cine de Verano Juan Fernández", pero la petición fue rechazada de pleno por todo el consistorio, llegando a ser calificada como de "&lt;em&gt;estúpida idea&lt;/em&gt;", "&lt;em&gt;parida de concejal aburrido&lt;/em&gt;" o "&lt;em&gt;necedades del mequetrefe de turno&lt;/em&gt;".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez la película a visionar era CASINO ROYALE, aquella sátira del héroe James Bond. Acudieron al cine todos aquellos que presenciaron el nacimiento un año atrás, excepto Miguel Rodríguez, que el pobre falleció víctima de una croqueta mal cocinada. A las 23:05 pararon la película, encendieron las luces y ofrecieron un pequeño ágape, que de hecho, más que un ágape fue un agapito. Y en seguida siguieron con la proyección. Por supuesto al acto no faltó el Doctor Ricardo Gallardo Muñiz, el que se cargó con la responsabilidad de ejecutar el parto, y el cual se sentó junto a Concha y Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio, por cierto, aún no había perdonado a su hijo la jugarreta de meses atrás. Salió muy dolido por la experiencia, era la primera vez que un bebé le tomaba el pelo de semejante manera. Era tal su desengaño que decidió retirarle la palabra durante un año, a lo cual el bebé le respondió de la misma manera, y de su boca no salió ni una sola palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel acto de celebración en el cine no llegó a celebrarse nunca más, pues al acabar la proyección, ninguno de los presentes aportó su contribución acordada, y salieron todos despavoridos huyendo de aquel parque como si de la peste se tratara. Y el médico, que fue quien dio la idea del acto, tuvo que apechugar con todos los gastos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche llegaron a su casa contentos. Concha se pasó todo el camino de vuelta cantando el "La, La, La" de Massiel, mientras que Antonio y su hijo miraban a otra parte avergonzados. Puesto que habían tomado algo en el cine, decidieron acostarse nada más llegar. El bebé en su cunita y el matrimonio en su cama, aunque marido y mujer dormían separados por una fila de cojines, para evitar así contacto alguno e impedir que un nuevo calentón tuviese como consecuencia un hermanito para Juan. Dormían como lirones a las 3 de la mañana, o eso parecía......Juan quiere narrar en primera persona lo acontecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Eran las tres de la mañana, y decidí darme una vuelta por el cuarto de baño para ver si veía a las cucarachas. Me bajé de la cuna y me fui desplazando evitando cualquier ruido delatador, pero me sorprendió ver de repente una sombra en la oscuridad y sonidos de pasos. Pronto descubrí que debía de ser mi padre, y me fui acercando poco a poco hacia el baño, pues era allí a donde parecía que se dirigía él. Pegado a la pared del pasillo, escuchaba los sonidos habituales en dicha situación: meada, tirada de la cadena del báter, lavado de manos....y de repente un sonido no habitual, más bien un ruido, ¡un cataplás! &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Reconozco que ese ruido me desconcertó del todo, y que el miedo se apoderó de mí. Gateando acudí como pude al baño hasta ver a mi padre en el suelo. Le vi y me sorprendió del todo. Pensé: "¡mi padre jugueteando conmigo! Claro, seguramente me escuchó y quiso buscar la broma tirándose por los suelos...." Lo cual significaba que su enfado había llegado a su fin, que no había motivos para renunciar a la relación padre-hijo por semejante tontería, ¡que en el fondo me quería! Y me alegré tanto que yo me eché a reir, a carcajear, y mi padre, ahí tirado en el suelo, me miró, como con cierto esfuerzo, y sonrió.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mi padre murió de un ataque al corazón, y yo pensaba que me hacía bromas tirado en el suelo. Mis carcajadas no llegaron a despertar a mi madre, y hasta que no le desveló la mañana no descubrió el cuerpo de mi padre sin vida. Yo, cuando me aburrí del juego de mi padre, me volví a la cuna, y dormí plácidamente el resto de la noche, recordando para siempre la sonrisa más sincera que Antonio, mi padre, me había dedicado jamás.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-115125191239302576?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/115125191239302576/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=115125191239302576' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115125191239302576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/115125191239302576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/06/10-la-sonrisa-de-pap.html' title='10. La Sonrisa de Papá.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114946273599606998</id><published>2006-06-04T16:11:00.000-07:00</published><updated>2006-06-16T06:38:54.236-07:00</updated><title type='text'>9. La Venganza del Bebé.</title><content type='html'>Ya hemos narrado que la relación Antonio - Juan no era precisamente la de un padre modelo cariñoso con su hijo. Las obligaciones primordiales le correspondían a Concha, &lt;em&gt;"que para algo le has parido tú"&lt;/em&gt;, solía decir Antonio. Pero el problema era que las demás obligaciones propias de un padre tampoco eran atendidas por él, y esto no ayudaba nada a fortalecer la relación paterno filial. Parecía más bien una especie de Guerra Fría, pero cambiando los misiles por biberones. Era como un "sé que estás ahí, pero procura no mirarme", pero esta situación no iba a durar siempre, por desgracia para Antonio. Un buen día tuvo que enfrentarse con la situación sin miramientos, mirar a los ojos a su hijo y compartir juntos un día entero sin la presencia de la madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un domingo, Concha tuvo que ausentarse todo el día de la casa. Tenía que adoctrinar a una Tuperwoman novata, así que dejó al pequeño Juan en manos de Antonio, el padre de la criatura. Todo un día con el bebé, y con la única ayuda de un manual de instrucciones y una pequeña guía en caso de emergencia, el cual te explicaba qué tenías que hacer si el bebé caía de un sexto piso o si se tragaba las piezas del parchís, con dados y todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El plan del día era sencillo: 1- Lavado de bebé, 2- Biberón de bebé, 3- Cagada de bebé, 4- Misa con el bebé, 5- Almuerzo de bebé y 6- Siesta de bebé con peli de vaqueros en la tele. Eran seis pruebas las que tenía que pasar Antonio, capaz de repartir 1000 cartas en una mañana, pero incapaz de controlar a un humano de 50 centímetros. Pero lo que no sabía Antonio, lo que no se podía esperar, era que su hijo escondía dentro una fuerza sobrenatural capaz de acabar con civilizaciones y líderes históricos: LA VENGANZA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se entiende que una cosa tan pequeña y suave pudiese albergar una sed de venganza tan inmensa, y todo porque el bebé se sentía engañado por la educación sexual ofrecida por su padre. Todo ello originó un reconcome en su interior que estuvo alimentando hasta esperar el momento más oportuno, porque ya se sabe que la venganza es un plato que se sirve frío, como la ensalada de arenques.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pequeño Juan empezó la mañana muy bien. Se dejó llevar por las inútiles manos de su padre sin mostrar la más mínima queja, y eso que el padre lo hacía tan mal que cualquier otro bebé ya hubiese pedido la hoja de reclamaciones. A Juan le daba igual que la leche estuviese ardiendo, que le bañase con agua congelada o que le pusiese los dodotis del revés, que él no rechistaba lo más mínimo ante la incredulidad del padre, el cual llegó a pensar que a lo mejor eso de ejercer de padre no se le daba nada mal. Pobre iluso. A eso de las 12:15, pater et fili salieron de la casa rumbo a la iglesia más cercana. Todo orgulloso Antonio iba llevando el carrito con la tranquilidad de la tarea bien hecha, y con la seguridad de que su niño iba a tener un comportamiento ejemplar en la misa, que iba a ser la envidia de todas las mamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era tal su confianza en el bebé, que Antonio decidió atreverse a plantarse en primera fila, a medio metro del altar, ante la incredulidad de todos los presentes. Juan lucía una angelical sonrisa, aunque por dentro retenía todos los pecados capitales juntos, meciéndolos en una coctelera explosiva que en cualquier momento estallaría. Empezó la misa, todos en pie. Una oración, otra, las lecturas, ahora sentados, ahora de pie, el cura hablando.....y Juan manteniendo un comportamiento magnífico, en silencio y sonriendo. Llega el Padrenuestro, la paz, ¡la comunión! Y cuando estaban todos rezando en silencio, cuando apenas se oía el sonido de las llamas de las velas, el infante tomó aire, se le hinchó la cara y empezó a gritar y llorar como si mil demonios le hubiesen poseído al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento todas las miradas se dirigieron hacia Antonio con expresiones de odio y regocijo. Es como si hoy en día hubiese sonado la Macarena en pleno momento de oración interior en la iglesia. La sonrisa angelical pasó en unos segundos a llanto demoníaco, y el padre intentó escapar de aquella situación tan vergonzante lo más rápido posible, pero el bebé había trucado las ruedas del carrito, y tuvo más dificultades de las que podía imaginar. Pero pudo lograr salir del templo, y juró no volver más a ese, aunque tuviese que andar media hora más para llegar a otro. Y una vez en la calle el pequeño Juan dejó de chillar, bebió agua y miró a su padre como diciendo "Ahí queda eso, pringado".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114946273599606998?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114946273599606998/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114946273599606998' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114946273599606998'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114946273599606998'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/06/9-la-venganza-del-beb.html' title='9. La Venganza del Bebé.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114934582514333867</id><published>2006-06-03T07:12:00.000-07:00</published><updated>2006-06-05T14:52:43.350-07:00</updated><title type='text'>8. El Placer del Gateo.</title><content type='html'>Aunque parecía no escuchar, el pequeño Juan prestó toda su atención a las palabras del vejete, e intentó tenerlas en cuenta durante su vida. Otra cosa, eso sí, es que lo llevara a la práctica. Pero de momento Juan Fernández sigue siendo un bebé que pasado un tiempo ya empezaba a gatear. El gateo para un bebé debe producir algo parecido a lo que sintió Colón al descubrir América: todo un territorio virgen por explorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juan aprovechaba las siestas de sus padres para escaparse de su jaula e investigar su entorno, el cual no era precisamente muy grande. Los Fernández residían en un piso discreto de Chamberí, con dos habitaciones, salita, un baño y cocina, y era un piso interior, claro. Juan insiste en relatarnos una anécdota que recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;No sé realmente a qué edad empiezan los niños a gatear, pero un buen día me vi a mí mismo desplazándome por mis propios medios. Pronto entendí que la hora de la siesta era la mejor para iniciar una de mis aventuras a ras del suelo, especialmente el día que se comía cocido, y no sólo por escapar de las flatulencias varias de mi padre. Recuerdo un día en el que me fui desplazando hasta llegar al cuarto de baño. Abrí la puerta y mis ojos no podían creer lo que vi. ¡Descubrí a dos cucarachas fornicando en mi baño.....y me miraron mal! Rápidamente se subieron los pantalones y salieron huyendo entre insultos, o al menos es lo que recuerdo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El caso es que aquella imagen perniciosa me conmocionó: acababa de descubrir el sexo, y lo que había visto no tenía nada que ver precisamente con lo que me contó mi padre días antes de lo de las florecitas y las semillitas. Aquellas cucarachas parecían pasárselo demasiado bien como para estar intercambiando semillas de flores, y no lo hacían precisamente con la postura del misionero.... La verdad es que sexualmente fui un niño precoz, pero no en obra, sino en pensamiento, palabra u omisión. A partir de entonces, dejé de creer en todo lo que me contaba mi padre. Claramente me mentía y me negaba las grandes satisfacciones de la vida: el chocolate, los bocadillos de chorizo...y ahora el sexo. Claro, que igual lo hacía por mi bien, para no traumatizarme en exceso teniendo en cuenta que sólo era capaz de hacer 5 cosas por mí mismo: mear, cagar, chillar, llorar y ahora gatear.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114934582514333867?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114934582514333867/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114934582514333867' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114934582514333867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114934582514333867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/06/8-el-placer-del-gateo.html' title='8. El Placer del Gateo.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114867039706627973</id><published>2006-05-26T11:55:00.000-07:00</published><updated>2006-05-26T16:18:04.113-07:00</updated><title type='text'>7. El Viejo del Parque.</title><content type='html'>Una vez superada esta primera crisis, madre e hijo vivieron en armonía durante tres meses, denominado para la historia como La Paz del Café Central, pues fue allí donde Concha se untó el pezón en vinagreta. Durante ese tiempo el pequeño Juan se convirtió en un bebé ejemplar. Apenas gritaba, apenas lloraba, apenas cagaba....Su pediatra llegó incluso a decir en un Telediario: &lt;em&gt;"Llevo 32 años de profesión, y jamás he visto a un bebé cagar tan poco"&lt;/em&gt;. En cualquier caso, el niño no daba problemas, por lo que Concha empezó a ilusionarse algo más con su hijo. Durante esos meses, incluso le llevaba al parque cada tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chupete en boca, el niño se agarraba a su sillita y la madre le daba un paseo por las calles de Chamberí hasta llegar al Parque de Santander, donde se sentaban en un banco a tomar el fresco. Pero la ilusión de Concha por su hijo no siempre rozaba la perfección, de hecho, en ocasiones se dejaba llevar por su inestable forma de ser, hasta el punto de desatender al pequeño Juan por unos instantes. En una ocasión, un sábado por la mañana, madre e hijo estaban en el parque cuando de repente Concha se dio cuenta de que no le quedaba tabaco. Sin duda era el peor vicio que tenía, junto con la ludopatía y la lobectomía. Era incapaz de estar más de 20 minutos sin un cigarro en la boca, de forma que en ese momento su principal objetivo era comprar tabaco. El estanco más cercano estaba a dos calles, y era tan orgullosa que no se quería dignar a pedir tabaco a cualquier viandante, así que se levantó, vio a un vejete solitario en un banco cercano y le pidió que por favor cuidara a su hijo durante unos minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano se sorprendió, y aceptó el reto con la misma ilusión que si le hubiesen propuesto hacer un viaje a la luna. Total, estaba leyendo por enésima vez El Conde de Montecristo......y sin embargo nunca había cuidado de un niño, pues su mujer, Rosario, era estéril, y aunque él fue putófago, nunca llegó a criar a ninguno de sus 5 hijos bastardos.....pero esto es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vejete asomó su cabeza para ver la carita del bebé, y se encontró a Juan mirándole de reojo como diciéndole "¡Oiga, que el chupete es mío!". Al abuelo le pareció muy tierno lo que vio, y sonrió, pero su sonrisa pasó rápidamente a un gesto de tristeza y amargura. Miró al cielo, luego al niño, y le dedicó estas palabras:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;VEJETE&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Chaval, ¿cómo te llamas?.....¿Todavía no hablas?......¿Qué edad tienes...tres, cuatro años? Da igual, al menos escucha atentamente lo que te voy a decir. Disfruta el momento, porque estás en la mejor etapa de tu vida. Ya sé que ahora te cagas encima, y eso jode, pero cuando seas adulto serán los demás los que se cagen en ti, y eso jode aún más. No hagas caso a nadie, no te dejes influir por las envidias de los demás. Distingue a los que te quieren de verdad, y nunca los desprecies ni les faltes el respeto. Sé honesto contigo mismo. No esperes de ti lo que sabes que jamás conseguirás, pero no abandones tus ilusiones. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Ama con pasión, no dejes que la madurez acabe con el brillo de tus ojos. Dúchate a diario y lávate los dientes. Recuerda que la boca es tu tarjeta de presentación. Procura no engordar, o follarás menos. Haz deporte, lee libros y nunca dejes que el frutero te engañe. Si quieres dos kilos de peras, que sean dos. ¿Vas pillando lo que te digo?....En cualquier caso, esto que te he dicho no te garantiza la felicidad en tu vida. Así que si en algún momento no puedes más, haz como yo, coge un buen libro, busca un banco a la sombra y déjate llevar por las palabras de un buen ensoñador.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mira, ahí viene tu madre. Menudo elemento. A mi mujer le vendió quince Tuperwares, tantos que ahora guarda mis calzoncillos en uno de ellos. Abrase visto....&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114867039706627973?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114867039706627973/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114867039706627973' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114867039706627973'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114867039706627973'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/05/7-el-viejo-del-parque.html' title='7. El Viejo del Parque.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114781405424950836</id><published>2006-05-16T13:53:00.000-07:00</published><updated>2006-05-18T13:53:12.110-07:00</updated><title type='text'>6. La Crisis de la Teta Izquierda.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Nada más llegado el crío a su hogar, ya había iniciado la primera crisis institucional de la Familia Fernández: la Crisis de la Teta Izquierda. Concha y su hijo Juan nunca se han llegado a entender. Cada uno ha tenido su forma de ser y de entender la vida, y cuando ha habido conflictos entre ellos siempre se han solucionado en base a quién estaba más inspirado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En su primera crisis la desventaja en principio era para Juan. ¿Qué podía hacer un pequeño bebé de 25 días teniendo en frente a la number one de las ventas del Tuper? Pues más de lo que uno se puede imaginar. Concha nos cuenta sus impresiones de aquella situación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;CONCHA&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Debo reconocer que el niño llegó al mundo sin buscarlo, pero eso no significa que no le tuviera cariño. Lo que pasa es que siempre ha sido un niño muy especial, es así. Mi experiencia con bebés era nula. Siempre he huido de ellos. No, los niños mejor en casas de otros, pero este bebé tenía mis apellidos, mis genes, mi sangre y me gustara o no tenía que criarlo. Siempre intenté darle lo mejor, pero sin vulnerar mis principios. Yo no hago nada con la izquierda, y llegado el momento de la toma me negué en rotundo a darle de la teta susodicha. Y no se pueden ni imaginar cómo se ponía el Juanito.......... Bueno, sí. Imagínense a un perro pequinés protegiendo un hueso, pues igual. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pero no podía dejar que se saliera con la suya. Así que me dejé llevar por mi mala uva y le di la primera lección al crío. Sin que me viera, remojé el pezón del pecho izquierdo con vinagreta. Luego llegué como si nada y, ante su asombro, me saqué el pecho que él quería. Jamás vi tanta ilusión en un bebé, y jamás tal cara de asco. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Sí, efectivamente. La leche del pezón izquierdo estaba asquerosa. Se ve que el bebé-capo me hizo una novatada. Y no sé por qué pero cada vez que tomo ensalada visualizo pezones....&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114781405424950836?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114781405424950836/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114781405424950836' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114781405424950836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114781405424950836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/05/6-la-crisis-de-la-teta-izquierda.html' title='6. La Crisis de la Teta Izquierda.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114764291491265041</id><published>2006-05-14T13:47:00.000-07:00</published><updated>2006-05-27T04:39:59.260-07:00</updated><title type='text'>5. Mi Primer Conflicto con Mamá.</title><content type='html'>Tras ese espectacular nacimiento en aquel cine de verano, el pequeño Juan fue llevado al hospital, y en pocos días sus padres se lo pudieron llevar a la que sería su hogar, aquel 3º A de esa calle del barrio de Chamberí. Concha y Antonio eran muy dejados, así que cuando llegaron con el bebé el padre quitó unos trastos que tenía en una habitación e instaló allí de mala manera una cuna que le habían dejado sus vecinos. La nueva habitación de Juan no podía ser más triste. No había peluches ni empapelados celestes, tan sólo esa vieja cuna y un armario de la Primera Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concha, con esfuerzo, intentó centrarse en su hijo y dejar de lado sus reuniones de Tuperware y sus citas con las amigas. Pero ese esfuerzo no duró demasiado. Llevaba mucho tiempo haciendo las mismas cosas como para poder dejarlo todo de repente. Y sí, vale, el bebé era mono, pero le absorvía mucho tiempo. Antonio, por su parte, no ayudaba mucho. Cada vez que Concha le demandaba más atención al crío se limitaba a levantar un osito de peluche diciendo &lt;em&gt;"mira, mira"&lt;/em&gt; con tono infantiloide, y nada más. Acto seguido seguía leyendo el periódico o viendo la tele, sin fijarse siquiera si el niño miraba o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el peor momento del día llegaba cuando Concha intentaba darle el pecho a Juan. No había forma de que el bebé succionara leche y en vez de eso se dedicaba a llorar, gritar y agitar sus pequeños bracitos como podía. Pero mejor que Juan nos cuente qué es lo que ocurría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Las tomas de leche se convirtieron en mi primer conflicto con Mamá. Cuando estaba en la maternidad, en el hospital, el bebé de la cuna de al lado me dio un chivatazo. Me dijo: &lt;/em&gt;"Eh, tú, el de la caca amarilla. Chupa de la teta izquierda, que sale mejor leche." &lt;em&gt;Teniendo en cuenta que era el capo del lugar, pues el pobre llevaba allí casi un mes, sus consejos eran casi órdenes para mí, así que desde entonces el pecho izquierdo de mi madre se convirtió en mi obsesión. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;El problema llegó cuando a la hora de la toma, mi madre sólo se sacaba el pecho derecho. Claro, yo me negaba, y por eso me dedicaba a gritar, llorar, escupir la leche y morder su pezón, todo con tal de no probar su pecho derecho. Pero claro, mi madre era muy de derechas, así que se negaba a darme el pecho izquierdo, a pesar de que el médico le decía que tenía que darme de ambos, claro. Todo lo que le recordase a la izquierda política lo ignoraba, así que el conflicto llegó a momentos de gran tensión entre ambos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Mira que yo se lo decía claro&lt;/em&gt;, "el izquierdo, Mamá, el izquierdo&lt;em&gt;"&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;pero no me entendía, o se hacía la tonta. Una de mis pocas cualidades es que aún recuerdo el lenguaje de los bebés. Yo sé lo que significa "ajó", de hecho, su significado es hoy en día el secreto mejor guardado del mundo tras la fórmula de la Coca-Cola. Y ahí lo tengo, guardado en mi mente y en el cajón derecho del mueble de mi cuarto, esperando un buen momento para vendérselo a alguna compañía. Y yo entendía perfectamente a mis padres. Mi padre, cada dos por tres gritaba aquello de&lt;/em&gt; "¡Ese niño no se calla!". &lt;em&gt;Pero no me dolía, lo decía sin maldad. Y yo realmente le daba motivos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114764291491265041?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114764291491265041/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114764291491265041' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114764291491265041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114764291491265041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/05/5-mi-primer-conflicto-con-mam.html' title='5. Mi Primer Conflicto con Mamá.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114677134357357197</id><published>2006-05-04T11:48:00.000-07:00</published><updated>2006-06-28T11:00:52.800-07:00</updated><title type='text'>4. Juan Fernández: Ese Bebé.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como ya dijimos anteriormente, el bebé Juan Fernández no fue concebido con intención, con lo cual, la llegada al planeta de los Fernández de este meteorito de 4 kilos y medio afectó considerablemente al ecosistema familiar. Concha y Antonio llevaban una vida parecida a la de los leones y los elefantes en la sabana africana: pasotismo total. Sí, bueno, se querían, pero a su manera. Concha era puro nervio, y Antonio un toro manso, o más bien un koala manso. Sus pocas energías las gastaba en su trabajo, en una oficina de Correos de Guzmán el Bueno. El Bueno de Guzmán, como dicen algunos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Antonio llegaba a casa, se sentaba en su sofá, se encendía un cigarrillo y ahí se dejaba consumir hasta que llegaba la noche. Concha se ganaba un dinero vendiendo Tuperwares en reuniones de señoras. Era una maestra de las ventas del Tuper, la número uno de Madrid. Las convencía a todas. La pareja pues no llevaba una relación muy pasional que se diga. Pero hay un momento en el que las constelaciones se juntan, el sol eclipsa a la luna, la luna al sol y todo ello hace que las líbidos de Antonio y Concha se encuentren en el mismo camino y en el mismo momento consiguiendo que la tímida llama sexual emerja como volcán en erupción. Después de un año de vacío, se produjo el acto sexual: Juan Fernández fue concebido fruto de un calentón matutino de fin de semana. La vida de una persona originada por un acto casi animal, instintivo, intestinal....El milagro de la vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, de malos polvos surgieron sabios y de actos de amor nacieron dictadores. ¿Han pensado alguna vez cómo pudo ser el acto sexual en el que fue engendrado Hitler? ¿Y Mussolini? Seguramente Mamá Hitler rodeó con sus brazos a Papá Hitler, y ambos derrocharon amor, pasión y fluidos durante toda la noche, en aquella cabaña perdida en la Selva Negra, junto a la chimenea. Y al acabar, Mamá Hitler dijo: &lt;em&gt;"Si es niño, llamémosle Adolfo, como tu primo de Polonia". "¿Y si es niña?"-&lt;/em&gt;Preguntó él- &lt;em&gt;"Si es niña....Dorotea". &lt;/em&gt;Por desgracia salió niño.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero no desvariemos, centrémonos en nuestro personaje recién nacido. El bebé Juan Fernández llegó a la casa de sus padres con todos sus poderes adquiridos. "Yo, Juan Fernández, a los 3 días de edad, declaro este apartamento como territorio propio. Los súbditos Concha y Antonio me alimentarán y defenderán. Me bañarán cuando esté sucio y se despertarán cuando llore. Cada tres horas un biberón, cada dos una cagada. Me vestirán, me pasearán, me echarán colonia. Visitaré la iglesia cada domingo y molestaré a los curas con mi llanto. Me llevarán a cafeterías y espantaré a los clientes con mis gritos. Me quitaré el zapato derecho siempre que me lo pongan y escupiré el chupete al suelo siempre que pueda. He Dicho."&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los niños alegran la casa, dicen los solteros. Al menos Juan consiguió revolucionar un hogar tan triste como la sección de lejías de un supermercado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114677134357357197?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114677134357357197/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114677134357357197' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114677134357357197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114677134357357197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/05/4-juan-fernndez-ese-beb.html' title='4. Juan Fernández: Ese Bebé.'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114617922459362380</id><published>2006-04-27T15:20:00.000-07:00</published><updated>2006-04-28T07:02:04.266-07:00</updated><title type='text'>3. Dicen Que Nací (y 2)</title><content type='html'>Juan nos sigue contando sus primeros recuerdos fetales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Tras la fecundación, el siguiente recuerdo que tengo es justo antes del parto. Me encontraba durmiendo plácidamente en el útero materno (en el paterno no cabía) y soñando con las azafatas de la tele cuando de repente un conjunto de chillidos y bamboleos provenientes del exterior me hicieron presagiar que mi nacimiento estaba a punto de ocurrir. Recuerdo que una vez un vejete se acercó a mi madre estando en mi sexto mes de gestación y le preguntó: "Señora, ¿para cuándo la explosión?" Je, je con el vejete. Pues la explosión estaba en camino, y tanto alboroto indicaba que algo extraño ocurría en el más allá. Y no me extraña, sabiendo cómo me fue la vida después, mi nacimiento no podía ser normal, no.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Tras unos instantes de confusión, de repente noté una mano merodeando por la cavidad materna en busca de mi cabeza. Yo entendía perfectamente mi situación, pero no se crean que me apetecía nacer justo ese día, 15 de julio de 1973. Pero a todos nos llega la hora, y qué se le iba a hacer, no somos nadie, estamos en manos de Dios.... Y en ese momento también en manos de un extraño empeñado en sacarme de ahí sí o sí. Y no tardó en hacerme sacar la cabeza. En ese momento abrí un ojo, ¡y lo primero que vi fue el careto de Jerry Lewis! Seguramente soy la única persona en el mundo cuya primera visión fue su cara de tonto, sin contar a sus propios hijos, claro.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Todo tenía su explicación. Mis padres se encontraban en un cine de verano viendo una película de Jerry Lewis y de repente, en mitad de una escena entre Lewis y Dean Martin, ¡zas!, rompió aguas. Y no hubo tiempo de ir a hospitales ni nada. Entre los espectadores había un médico que rápidamente se hizo cargo de la situación, porque siempre hay un médico en la sala, y si no lo hay, alguien se hace pasar por uno. Como suele pasar en esos casos, frunció el ceño, puso cara de responsable y su nivel de liderazgo llegó a extremos envidiables: todos le hacían caso. Todos excepto yo, que no quería nacer. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Lo siguiente que vi fue el bigote de mi padre, y unos ojos que expresaban lo que se le venía encima. Y visto lo visto, lo tuve claro: yo me voy para adentro. En un momento en el que el médico se distrajo, aproveché y volví a meter de nuevo la cabeza dentro. Imagínense el panorama. Una mujer pariendo en un cine de verano con más de cien personas observando ajenas a la película por la que pagaron por ver. Y encima un bebé rebelde aparentemente sin causa. El médico volvió a introducir su mano, pero esa jugada ya me la conocía, así que me escondí entre el intestino y el colon, y a ver quién me sacaba de allí.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pero al final hay ciertas cosas que tienen que pasar y pasan, y mi destino estaba claro, tenía que nacer. El 15 de julio de 1973, a las 23:05 minutos, nací ante la atenta mirada de cien anónimos, un padre descosido, un médico extasiado y un Jerry Lewis haciendo reir al único espectador que pasó del tema. Y una vez afuera, vi el rostro de mi madre, la figura que más me marcaría en mi vida, la única persona a quien realmente he conocido por dentro. Me dieron una palmadita en el culo y eché a llorar. Así empecé mi etapa post parto, un claro indicio de cómo me iría después.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114617922459362380?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114617922459362380/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114617922459362380' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114617922459362380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114617922459362380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/04/3-dicen-que-nac-y-2.html' title='3. Dicen Que Nací (y 2)'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114600389051156571</id><published>2006-04-25T14:57:00.000-07:00</published><updated>2006-04-28T15:21:32.900-07:00</updated><title type='text'>2. Dicen Que Nací</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Juan Fernández nació una calurosa noche de verano, en una de esas en las que lo último que le apetece a una mujer es parir. Concepción Fernández, en adelante Concha o "la Madre", no tenía previsto quedarse embarazada. A pesar de que tenía ya 30 años y que llevaba siete de casada, aún no estaba convencida del todo. Su marido, Antonio Fernández, en adelante Antonio o "el Padre", era un funcionario de Correos de los de bigote con muy poca vida social. Tenía 40 años cuando nació su primogénito, y digamos que tampoco buscó la paternidad. Ocurrió como suelen ocurrir estas cosas. El proceso fue el habitual, pero lo destacable de verdad fue el alumbramiento. Así lo cuenta el propio Juan.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;JUAN&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Mi primer recuerdo infantil es de espermatozoide. Me recuerdo a mí mismo con forma de renacuajo deambulando de un lado para otro con un nerviosismo inusitado, casi como si tuviese sífilis. Mi nivel de conciencia era casi nulo, pero recuerdo con claridad el momento preciso de la fecundación. De repente, en un momento de tranquilidad selvática, en cuestión de segundos una fuerte corriente blanquecina me impulsó a mí y a otros tantos millones de espermatozoides a un lugar desconocido. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Al fondo, muy al fondo, se encontraba una gran circunferencia: el óvulo. Por una razón casi animal, instintiva, todos los espermatozoides sentimos la necesidad de correr hacia él cegados por su orondidad. Los más rápidos dejamos atrás con facilidad a los demás, y pronto fuimos tres los destacados. El de mi izquierda era veloz, pero no tardé en saber que no aguantaría mi ritmo. El de mi derecha, sin embargo, sí que era peligroso. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Los dos mantuvimos una gran lucha. Con una velocidad descomunal nos dirigimos hacia el gran bolón tan atractivo para nosotros, a pesar de que no sabíamos lo que nos esperaba. En un momento de la carrera me equiparé al mismísimo Ben Hur en su carrera de cuádrigas contra Mesala. Los demás espermatozoides, ya rendidos, animaban al uno o al otro, pero sus gritos de ánimo eran casi inaudibles en esas circunstancias. A puntísimo de llegar a la meta, mi contrincante y yo nos miramos a los ojos, y con un guiño nos dijimos mutuamente y con gran compañerismo "que gane el mejor".&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Y gané yo. Ha sido la única vez que gané algo. Lástima que no me entregaran ninguna medalla conmemorativa. Costó, pero una vez llegado me introduje en el óvulo atravesando su pared gelatinosa, y ya no recuerdo más hasta el día de mi nacimiento.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114600389051156571?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114600389051156571/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114600389051156571' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114600389051156571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114600389051156571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/04/2-dicen-que-nac.html' title='2. Dicen Que Nací'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-26806868.post-114582963936100397</id><published>2006-04-23T13:51:00.000-07:00</published><updated>2006-05-28T16:25:00.296-07:00</updated><title type='text'>1. Introducción</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/6224/2809/1600/PICT0028.0.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/6224/2809/320/PICT0028.0.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Madrid, 2006. La ciudad rebosa actividad, frenesí y atascos. Cientos de miles de coches deambulan por sus calles; peatones impacientes esperan su oportunidad mientras los semáforos juguetean intercambiando colores. El azul grisáceo decora su cielo, motores y cláxones agrietan un silencio imposible; es la vida en la gran ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Millones de anónimos pululan en Madrid. Miles de oficinistas, miles de pensionistas, cientos de carteristas esperando el despiste ajeno. Cafeterías llenas de hambrientos, barverías con calvos y viejos en el cine, primera sesión. Niños que gritan, perros que cagan, muchas parejas haciendo el amor, demasiada gente sola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginemos una gran lupa en el cielo de Madrid. La ciudad empequeñecida cual hormiguero silvestre, y el gran cristal buscando a alguien entre el gentío, alguien a quien observar y seguir. ¿Quién merece ser estudiado? ¿Científicos becados? ¿Bomberos en acción? ¿Políticos corruptos? ¿O uno de esos perros cagadores? La mano que sujeta la lupa toma una decisión: nada de héroes, nada de aventureros con historias que contar. La lupa elige a un hombre apocado, invisible entre los visibles, porque quien más tiene que contar es aquel que jamás ha contado nada. Historias vírgenes, hambrientas de palabras, es lo que busca la lupa. Y lo localiza en pleno barrio de Chamberí, caminando por una de sus populosas calles, sin rumbo definido y sin nadie que le espere en casa. Se llama Juan Fernández, y esta es su historia, &lt;strong&gt;&lt;em&gt;la historia de un hombre penoso&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/26806868-114582963936100397?l=penoso.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://penoso.blogspot.com/feeds/114582963936100397/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=26806868&amp;postID=114582963936100397' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114582963936100397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/26806868/posts/default/114582963936100397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://penoso.blogspot.com/2006/04/1-introduccin.html' title='1. Introducción'/><author><name>civairot</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04751471374407369642</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
